Longino

(Pseudo-Longino). Retórico y autor de una de las obras más importantes sobre crítica literaria antigua, Sobre lo sublime, de la que se conservan unos dos tercios. Puede datarse en el siglo I, pero no sabemos nada sobre el autor, e incluso su nombre es incierto (los manuscritos lo llaman tanto Dionisio como Longino), y no hay ninguna evidencia que permita identificar al autor con alguien conocido. Escribió su tratado como respuesta a una obra del mismo título escrita por Cecilio de Caleacte, que no nos ha llegado, y que él consideraba como un relato insatisfactorio de la sublimidad en la literatura: según él, fracasaba sobre todo al explicar la importancia de su poder para suscitar emoción. El libro parece que fue desconocido en época antigua y que se conservó de forma incompleta y por pura casualidad. La sublimidad fue considerada por los retóricos antiguos tan solo como uno de los tres estilos de la oratoria (los otros dos son el estilo seco y formal, y el moderado y agradable), pero Longino la identifica como el elemento central en la estética de la literatura. Mira hacia las grandes obras del pasado, tanto de poetas como de oradores, y reconoce también la calidad del libro hebreo del Génesis. Ve la cualidad de la sublimidad como el resultado de una inspiración especial, quizá de naturaleza sobrenatural, que a menudo se encuentra en ciertos pasajes de una obra literaria, más que en su conjunto. Pero la sublimidad también es susceptible de análisis y de apreciación racional, y la pueden alcanzar sus contemporáneos, aunque las grandes obras clásicas del pasado llegan a ella con facilidad. La obra de Longino exhibe gran originalidad, seriedad y una frescura de enfoque que la distinguen de la mayoría de las obras antiguas sobre crítica. Llegó a ser conocida en primer lugar a través de la paráfrasis escrita por el crítico francés Boileau (1674), y a partir de entonces ejerció gran influencia, provocando un apasionado debate que duró hasta finales del siglo XIX.
 
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