Demarates
(656-578 a.C.). Príncipe etrusco de origen griego. Llamado más tarde Lucio Tarquinio Prisco (Lucius Tarquinius Priscus) o Tarquino el Antiguo, el Viejo o el Mayor o Tarquino I. Quinto rey de Roma (616-578). Su padre Demarato, rico ciudadano de Corinto, pertenecía a la tribu de los Baquíadas. Cuando el poder de su tribu fue destruido por Cipselo, marchó a establecerse a Etruria y se fijó en Tarquinia. Tarquino se hizo notable por sus altas dotes, lo cual fue causa de que el rey Anco Marcio le nombrase al morir tutor de sus hijos; pero Tarquino usurpó el cetro a sus pupilos. Aunque de origen etrusco, se había integrado ya en la nobleza romana y fue elegido rey por la aristocracia dominante y confirmado por el pueblo. Por ello, su muerte, consecuencia de la venganza de los descendientes de Anco Marcio, no debería entenderse como una represalia ante la imposición de un rey extranjero, como la tradición da a entender. Probablemente, si la tradición historiográfica no es proclive a su figura fue porque ésta se conformó sobre el principio de defensa de los intereses aristocráticos y Tarquinio pretendió minimizar la influencia de la élite gentilicia sobre el ejercicio de la monarquía de formas diversas: primero, nivelando los intereses del "senado" introduciendo en él a los "patres minorum gentium"; después, adoptando una política exterior consistente en el control de los enclaves de importancia comercial siguiendo la línea del Tíber, política que beneficiaba esencialmente al grupo de comerciantes y artesanos de la ciudad y no protegía los intereses fundiarios de la aristocracia gentilicia. Realizó también importantes reformas en las curias elevando su número a 10 por tribu para que el control gentilicio fuera menos eficaz; intentó asimismo modificar las 3 tribus existentes, pero chocó con la oposición de importantes miembros de la aristocracia y con la rivalidad de algunas ciudades etruscas, con cuya ayuda, un tal Servio Tulio, de oscuro origen, acabó con su vida ayudado por los hermanos Vibenna, príncipes de la ciudad etrusca de Vulci. Introdujo en el país las artes y el conocimiento de la escritura alfabética. Embelleció y fortificó Roma. Conquistó varias poblaciones a los sabinos y a los latinos e introdujo varias prácticas e insignias nuevas. Los antiguos hacen de él un rey urbanizador, promotor de reformas institucionales, introductor de elementos culturales y políticos procedentes de Etruria y gran impulsor de la hegemonía romana en el Lacio. Aunque el relato que de él ofrece la tradición está muy elaborado, en la actualidad casi nadie duda de su personalidad histórica, atribuyéndosele un papel muy importante en la evolución de Roma. La documentación arqueológica muestra que durante estas fechas Roma sufrió profundas transformaciones, por lo que todo hace suponer que fue bajo este rey cuando el poblamiento romano alcanzó el estadio urbano, convirtiéndose en una civitas. Ver, Demarato.

