Montuemhat

(siglo VII a.C.). Noble a fines de la Dinastía XXV Kushita y a principios del reinado de Psamético I. Montuemhat, hijo de Nesptah I y de Istemkheb, nació en el seno de una influyente familia tebana, acostumbrada a ejercer una poderosa autoridad tanto en la esfera política como en la religiosa. De modo que desde su infancia se encontró inmerso en las convulsiones de una de las épocas más complejas de la historia del antiguo Egipto. Puede que su mayor habilidad fuera conseguir situarse en la primera línea de los acontecimientos para jugar siempre un papel excepcional y determinante. A lo largo de un intenso periplo y bajo el gobierno de nubios, asirios y egipcios, Montuemhat consiguió acumular, entre otros, títulos como el de Alcalde de Tebas, Gran Príncipe Gobernador del Sur y, curiosamente, el de Cuarto Profeta de Amón, un discreto cargo sacerdotal en la jerarquía de Karnak del que, sin embargo, alardeó especialmente. Durante el reinado de Taharqa, Montuemhat era alcalde de Tebas, por tanto, fue testigo y protagonista de los últimos años de la Dinastía XXV. Él era ya la máxima autoridad en el sur de Egipto, manteniendo una relación aparentemente cordial con las Divinas Adoratrices, Shapenupet II (hija del rey Pianji) y Amenirdis, hermana de Taharqa. Ellas, sin embargo, no pudieron ensombrecer el creciente poder del alcalde de la ciudad. La autoridad de Montuemhat fue reconocida al otorgarle nuevos títulos y aspecto relevante, una esposa, Udjarebmes, que era una princesa nubia hija de Peye (Pianji). Este matrimonio debió constituir el sello de una alianza entre Taharga y Montuemhat, que extendió y asentó su autoridad como Gobernador del Alto Egipto. La envergadura de los recursos de Montuemhat era ya lo suficientemente sólida como para iniciar la construcción de su magnífica tumba en Asasif o El-Asasif, así como la realización de una amplia secuencia de retratos escultóricos entre las que destaca un altorrelieve de granito en el que se le figura con su hijo Nesptah II y dos magníficas estatuas, en granito gris, hoy conservadas una sedente en el Museo de El Cairo (50 cm de altura) y otra en el Museo egipcio de Berlín (1,35 m de altura), ambas localizadas en Karnak.. De la gran actividad constructiva que se vivía en Tebas durante el reinado de Taharqa, Montuemhat no podía quedar al margen. De hecho se ha conservado un singular documento en el recinto del templo de Mut, en una especie de capilla-cripta, en la que este alcalde se muestra orgulloso ante las numerosas construcciones y reparaciones realizadas. Aunque en la escena aparece humildemente tras el faraón Taharqa, Montuemhat no duda en atribuirse la responsabilidad de las obras en el santuario, la organización de ciertas celebraciones rituales multitudinarias, la restauraciones de ciertos monumentos tebanos y la decisión sobre ciertas concesiones al estamento sacerdotal. A Montuemhat le tocó vivir las revueltas de la última parte del reinado de Taharqa, cuando la región tebana fue invadida y saqueada por los asirios. Tras perder el control de Menfis, Taharqa huyó a la remota Napata. Montuemhat permaneció en la ciudad. Tebas fue conquistada por Asurbanipal en el 663 a.C.. Los vaivenes de la historia llevaron pronto a los asirios a retirarse y concentrarse en los territorios sometidos bajo su autoridad en Asia. Mentuemhat logró no ser removido de su cargo por el nuevo faraón Psamético I, impuesto por los invasores asirios. Sin embargo, Mentuemhat después de largas conversaciones, en el 656, hubo de plegarse a los intereses del nuevo rey saíta y aceptar a su hija Nitocris I como Gran Esposa de Amón (Estela de la Adopción), con lo cual se disminuía el poder religioso de Shepenupet II e indirectamente su propio poder político. En aquellos años de transición, Montuemhat posiblemente pudo soñar que el joven Psamético no alcanzaría la hegemonía suficiente en la zona del Delta. Sin duda, en aquellos años el poderoso tebano tuvo al alcance de la mano la capacidad para nombrarse rey del Sur, incluso, tal vez, sus aspiraciones se extendían al conjunto de Egipto. Puede que hasta aspirara a fundar una dinastía en la que su hijo, Nesptah, fuera su continuador. Las circunstancias históricas llevaron a Montuemhat a ejercer de facto las funciones de faraón en el territorio del Alto Egipto al menos desde la conquista de Tebas por el rey Asurbanipal en el 663, hasta su muerte (ca.648). Sólo entonces, tras el fallecimiento del poderoso alcalde de Tebas, el rey Psamético y la recién inaugurada dinastía XXVI, pudieron alcanzar verdaderamente el control sobre el conjunto de Egipto. La relevancia alcanzada por Montuemhat en su tiempo queda plasmada en la magnificencia de su gran tumba (TT 34). Está en la zona más alta de Asasif, fundiéndose con la llanura encerrada en los acantilados de Deir el Bahari. Es, sin ninguna duda, el hipogeo más grande realizado para un privado en Egipto, superando, con creces, las medidas de las moradas de eternidad de los faraones en el Valle de los Reyes. La localización de este gigantesco monumento, al que en ocasiones por su grandeza se ha denominado "palacio funerario", proporciona una perspectiva de imposición sobre el Valle del Nilo, justo frente al templo de Karnak situado en la orilla oriental y en las proximidades de los recintos de Millones de Años levantados para Montuhotep, Tutmosis Ill y Hatshepsut. La magnitud histórica de este personaje solo podrá ser correctamente calibrada, cuando su tumba sea mejor conocida, ya que muchos de sus secretos siguen ocultos bajo la aridez del desierto. Se han conservado diversas estatuas del Cuarto Profeta, que estaban destinadas a ser alojadas en el templo de Karnak, hoy expuestas en el Museo de El Cairo. De todas ellas, cabe destacar una de granito gris, hallada en la Cachette o escondrijo de Karnak, donde el Cuarto Profeta muestra facciones jóvenes, nobles y autoritarias, dignas de un personaje con un enorme poderío en sus manos (CG 42236). Por el contrario, la otra, encontrada en el templo de Mut, también en Karnak, (CG 647), recoge la figura de un hombre avejentado, casi en el fin de su vida.
 
Volver