Segia
o Setia. Ciudad prehispana que en época romana formaría parte de la Tarraconense. Los arqueólogos han encontrado en estas tierras indicios de época tan pretéritas como la Edad del Bronce, el período Calcolítico o incluso el Neolítico. Se han descubierto huellas de actividad humana desde el 8.000 a.C.. En concreto, se han hallado restos en el yacimiento arqueológico existente en la parte alta de la villa, localizado ante la iglesia de Santa María, en pleno barrio de la Corona. Los primeros datos históricos aparecen con la presencia en el lugar de los suessetanos, un pueblo de lengua celta relacionado con la gran tribu belga de los suessones, y que da al lugar el primer nombre que nos es conocido, Segia. Sin embargo, los historiadores no tienen clara la importancia de la población de Segia dentro del territorio suessetano, desconociéndose por el momento si se trataba de su capital, de una ciudad importante o de un núcleo menor. En este sentido, se ha defendido la identificación de Segia con la capital de los suessetanos, Corbio, que fue arrasada por un ejército romano al mando del cónsul Terencio Varrón en el año 184 a.C., tras lo cual el territorio suessetano fue cedido a los vascones. Ptolomeo de Alejandría, en su Geografía, la califica como ciudad perteneciente al etnos de los vascones. Después de que Roma asumiese el control directo del territorio vascón, tenemos constancia de un documento, el llamado "Bronce de Ascoli", en el que, en el marco de la Guerra Social (91-89 a.C.), Cneo Pompeyo Estrabón concedió la ciudadanía romana a nueve jinetes suessetanos o vascones de Segia, integrados en la llamada "Turma salluitana", como premio a sus actividades militares en dicha guerra. Tanto bajo la República romana como bajo el Imperio, Segia y otras localidades de las Cinco Villas, como Tarraca, posiblemente Los Bañales de Uncastillo, fueron objeto de una intensa romanización, motivada además por el hecho del intensivo cultivo en los llanos de la zona de trigo y otros cereales. La calzada Caesaraugusta (Zaragoza), Pompelo (Pamplona) constituyó la columna vertebral de las comunicaciones que atravesaban sus tierras. Además, los romanos extendieron una red de vías secundarias que daban acceso a las villas y los asentamientos de la población. Acuñó monedas de plata y bronce con la leyenda Setia. Cabe suponer que Ejea se viese afectada por las revueltas de los bagaudas en el siglo V, aunque se carece de citas documentales al respecto, ya que los disturbios y enfrentamientos producidos se centraron en Hispania en el valle del Ebro, en especial en sus zonas alta y media, por ejemplo los saqueos de Tarazona y Zaragoza. La caída del Imperio romano supuso para Ejea un período de decadencia. A partir del año 545, su territorio entró en un proceso de despoblación y de disminución de la vida socioeconómica. En este contexto, el área de Ejea quedó bajo el dominio de un terrateniente hispanorromano, el Conde Casio. Los visigodos hispanorromanos llamaron a la ciudad Egessa, denominación que aparece en algunas monedas. Hoy, Ejea de los Caballeros, provincia de Zaragoza, comunidad autónoma de Aragón, España. Ver, Vascones, Suessetanos.

