CASTRO DE NOEGA
El castro de la Campa de Torres u Oppidum de Noega es un asentamiento fortificado típico de los astures, situado al oeste de la ciudad de Gijón, Asturias, España, y más concretamente en el promontorio de la Campa Torres, fácilmente reconocible por ser el elemento topográfico que protege la ensenada del actual puerto de El Musel. Estrabón lo ubica entre el río Nalón y la desembocadura del Sella. Fue fundado por los cilúrnigos, una gens de los astures. Oppidum Noega o el castro de la Campa Torres es uno de los castros más significativos e importantes de Asturias, no sólo porque su investigación ha permitido recuperar valiosos datos para entender la génesis y desarrollo evolutivo del pueblo de los astures, sino porque constituye un caso particular y único en la región, ya que es un yacimiento de singular significación histórica, que ha quedado fijo en la memoria colectiva de un pueblo y conserva su prestigio a lo largo del tiempo. Fue el lugar donde se asentó el antiguo monumento a Augusto conocido como Aras Sestianas, y por tanto identificando el yacimiento arqueológico con el lugar donde debió ubicarse la antigua Noega. Se trata de un castro con dos fases de ocupación: prerromana y romana. En el yacimiento arqueológico, hoy día, se puede diferenciar dos grandes áreas: el conjunto defensivo y la llanada interior o "campa" o poblado. El conjunto defensivo del castro está compuesto por: un foso en forma de V y excavado en la roca base, contrafoso o muralla inferior, antecastro y muralla. Todos estos elementos forman uno de los conjuntos de arquitectura más espectacular y absolutamente desconocida en fechas tan antiguas en la fachada atlántica peninsular, ya que su contrucción puede datarse a mediados del siglo VII a.C. o inicios del siglo VI a.C.. En la llanada interior o poblado se deben distinguir dos tipos de arquitectura doméstica: las cabañas astures y las viviendas romanas. Cronológicamente hay que precisar que las indígenas aparecen en el castro con su fundación y perduran en los primeros momentos de la romanización; el cambio de era es el punto de partida para las primeras construcciones romanas, que verán su decadencia en los finales del siglo III e inicios del IV. Se han localizado cabañas astures en dos zonas del yacimiento, inmediatamente detrás de la muralla y en la campa propiamente dicha. Todas las casas astures estaban construidas con materiales de carácter perecedero (madera, barro, hierba, paja, etc.). Presentan planta circular o semicircular. Las casas romanas son de planta cuadrangular; existen desde los modelos más sencillos de un cubiculum a las de varias habitaciones. Estaban construidas con piedra del lugar, utlizando barro como argamasa y en algunos casos trozos de tegulae y ladrillos. Los pavimentos los constituían arcillas y diminutos cantos rodados. Los tejados podían ser de dos o cuatro aguas y estaban construidos mediante estructura de madera a la que se fijaban las tejas (tegulae e imbrices). Los primeros habitantes de Noega (astures) descubrieron la existencia de manantiales subterráneos y captaron sus aguas mediante la construcción de pozos y aljibes para abastecer al poblado. Los primeros pobladores de Noega se llamaron a sí mismos cilúrnigos, nombre de raíz céltica que posiblemente significa los caldereros, y que tal vez hacía referencia a una de sus actividades más importantes: la fundición de metales. Los astures de Noega se dedicaban fundamentalmente a la fundición del bronce, oro, plata y siderurgia del hierro. Esta labor exigía unos profundos conocimientos sobre la metalurgia, ya que los indígenas obtuvieron un gran rendimiento, convirtiendo al poblado de Noega en uno de los asentamientos más ricos de toda la costa Cantábrica. En el yacimiento, se han recuperdo gran número de objetos como prueba de esta actividad: crisoles, toberas, moldes de fundición, lingoteras, fíbulas, pendientes, pasadores, agujas, anzuelos, anillos, cuentas, etc.. Los romanos en Noega modificarán sustancialmente las formas tradicionales de vida, de manera que, apartir del siglo II se inicia un proceso lento e irreversible de abandono del poblado, en favor de un nueva ciudad surgida al abrigo del cerro de Santa Catalina, para desaparecer definitivamente alrededor del siglo IV. El importante Oppidum Noega de otro tiempo sólo será recordado como un lugar de ruinas y no como el emplazamiento donde unas gentes iniciaron la génesis del actual Gijón.

