Liturgos

Término que en Egipto perdió toda la connotación cívica positiva que le conocemos en las ciudades griegas desde el comienzo de la presencia romana. A partir del reinado de Tiberio se designa de este modo la obligación que tiene un individuo de ocupar una función administrativa, fiscal o de policía, durante un tiempo limitado y pagando los gastos propios de su ejercicio, de su bolsillo. Los nombres de estas funciones son idénticos a los de la época ptolemaica, pero ya no se trata de funcionarios. En esto tenemos una solución muy original que consiste en reclutar por la fuerza a los agentes responsables con sus bienes del ejercicio de tareas administrativas. Se establecen para ello listas de "candidatos" bajo la responsabilidad de los secretarios de aldea o metrópolis en función de las disponibilidades financieras y de las capacidades de cada cual, y el estratego (o el epistratego en ciertos casos) procede a los nombramientos necesarios. Los agentes del fisco son los más numerosos y los más temidos por los campesinos. Estos son sobre todo los recaudadores: los praktores en el caso de los impuestos directos, los apaitetai para los atrasados en el I pago, los epiteretai para ciertas tasas comerciales y comunales y los sitologoi encargados de reunir los impuestos en especie y asegurar su envío a Alejandría. El número de estos agentes aumenta cuando Tiberio sustituye el arriendo por la recaudación directa de todos los impuestos directos, y después nuevamente bajo Trajano que generaliza, con algunas excepciones, la recaudación por parte de los liturgos de las tasas indirectas. Ver, Leiturgía.
 
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