Lituus

o Lituo. Palabra etrusca en su origen, que podría traducirse como torcido, curvo, que pasó a la antigua Roma para designar un bastón ritual augural. En su forma, se asemeja a la parte superior del conocido báculo pastoral, sin nudos (baculum sine nodo aduncum). En la religión de la antigua Roma era usado por los augures como instrumento ritual adivinatorio para trazar, al aire libre, un templo (templum) o espacio ritual, delimitando así el campo de observación. A continuación, el augur profería, desde el auguraculum las palabras "partiri telzn el tabernaculum capere" y de este modo dividía el cielo en cuatro regiones, ocupaba su asiento y se ponía a observar con todo cuidado las aves que aparecían, la manera como volaban, su dirección, el sonido de sus alas, sus cantos y en qué lado del templum se encontraban. La observación del vuelo de las aves por el templum indicaba el favor o, en su caso, desgracia divina, para un determinado acontecimiento. El lituus también fue utilizado como un símbolo del colegio de los augures, que les distinguía como grupo sacerdotal. Fue un símbolo frecuentemente exhibido en estatuas, ya desde el tiempo de los etruscos. En Roma puede encontrarse en anillos de las estatuas de los emperadores romanos, que lo llevaban por pertenecer al colegio sacerdotal augur. En el caso de Augusto, que fue Máximo Pontífice en el 12 a.C., se puede encontrar en estatuas de bronce descubiertas desde Grecia a España. Además de encontrarse en grabados, como en el camafeo llamado Gemma Augustea, también se localizan lituos, especialmente, en el reverso de las monedas romanas, donde suelen estar acompañados por un simpulum y una jarra de libaciones. El bastón augural era guardado en el Capitolio. Se perdió en la toma de Roma por los galos, pero se volvió a encontrar, dice Cicerón, en una capilla de los salios, en el monte Palatino.
 
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