Apelación

Acto por el que el litigante acude al tribunal romano o juez superior por una sentencia o acto judicial contrario a sus intereses, para que la revise o deje sin efecto. La apelación suponía un nuevo juicio en el que se podían considerar nuevas pruebas. Se podían hacer otras apelaciones posteriores hasta llegar al emperador. El derecho de apelación no existía con anterioridad al final de la República. La apelación se hacía ante el mismo tribunal que había dictado la sentencia verbalmente (appello) o por escrito, mediante el libellus appellatorius. Justiniano le dio un régimen definitivo, siendo un recurso general tanto en materia criminal como civil, con excepción de algunas decisiones administrativas. El apelante que perdía debía pagar el cuádruplo de las costas procesales. Bajo Constantino podía ser condenado a trabajos forzados y a la confiscación de la mitad de sus bienes. En derecho justinianeo sólo existía la condena al pago de las costas procesales, que podían elevarse en caso de temeridad.
 
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