Salmantica
o Salmantis. Enclave prehispano cuyos orígenes se remontan a hace unos 2.700 años, durante la primera Edad de Hierro, cuando los primeros pobladores de la ciudad se asentaron en el cerro de san Vicente, a la ribera del Tormes. Desde entonces, el lugar ha sido testigo del paso de diversos pueblos: vacceos, vetones, romanos, visigodos y musulmanes. Polibio de Megalópolis y Estephano llamaban a la ciudad Helmantike, nombre griego que para ellos significaba "tierra de adivinación". Por otra parte, Ptolomeo apela a una polis dominada por los vacceos con el nombre de Salmatica o Salmantica. Tito Livio y Plutarco la llamaran Hermandica y Polieno la titula Salmantida o Salmatis. Incluso otros historiadores la denominan Selium y Sentica. El primer habitat humano en el solar se ha fechado a comienzos del I milenio a.C.. Así lo atestiguan los restos cerámicos hallados en el "cerro de san Vicente" y que han sido adscritos a la cultura de Cogotas I del Bronce Final. En este mismo cerro se ha hallado lo que hasta la fecha se considera el primer asentamiento humano de caracter estable y continuo, aunque ya adscrito a la cultura del Soto de Medinilla de la primera Edad del Hierro (siglo VII a.C.). Con posterioridad, ya en la segunda Edad del Hierro (desde el siglo IV a.C.), se ha constatado que se desarrolló un nuevo núcleo de población en el denominado "teso de las catedrales o cerro de san Isidro", este ya de caracter castreño y que perduró hasta la definitiva romanización de la ciudad. Todos estos asentamientos, y por tanto el actual emplazamiento de la ciudad moderna, deben su existencia a las especiales características geomorfológicas del terreno sobre el que se asentaron. Así pues, en la elección de la ubicación de estos sucesivos asentamientos debió tener una especial influencia que esta zona contara con tres tesos formados por la erosión de los arroyos de san Francisco y santo Domingo, sus correspondientes vaguadas y especialmente la proximidad del río Tormes. Estos detalles remiten a la idoneidad de este territorio a las primitivas funciones de defensa y de control del territorio circundante. El asentamiento del cerro de san Isidro debió ser una ciudad de gran entidad entre los siglos IV y II a.C., no solo por sus dimensiones, sino también por sus óptimas condiciones orográficas y de protección defensiva, ya que contó con muralla y foso. En el 220 a.C., Aníbal, en su avance por Iberia, sitió y conquistó la antigua ciudad de Helmantica. Así, Plutarco dice que "Anibal la sitió y sus moradores, por evitar mayores daños, se le sometieron ofreciéndoles trescientos talentos de plata y otros tantos rehenes, alzando el sitio. Los helmantiqueses, faltaron a sus promesas y protegidos por sus mujeres que habían escondido las armas, lograron vencer a las tropas de Aníbal". Sin embargo, el general cartaginés terminó apresándolos y, según Polibio, "admirado por la valentía de sus mujeres, por ellas devolvió a sus hombres la patria y la riqueza". Tras la II Guerra Púnica, el victorioso ejército romano comenzó su expansión por buena parte de la península Ibérica. Lla ciudad inició una intensa época de romanización como ciudad anexionada a la provincia de Lusitania. La Salmantica romana fue reestructurada, limitando su asentamiento al denominado teso de las catedrales, abandonando el emplazamiento del cerro de san Vicente. Su nueva configuración la mantuvo como una ciudad notable, no sólo por sus particulares características defensivas y de accesibilidad, sino también por ser un centro de intercambio. Del período romano proceden tres de los elementos culturales que más han podido incidir en la configuración y desarrollo de la ciudad actual. En primer lugar la Vía de la Plata, considerada como su principal infraestructura de comunicación, el principal eje de ordenación de la ciudad y un hito del desarrollo de su función comercial. En segundo lugar el puente romano, como infraestructura que desde el siglo I garantizó el paso sobre el río Tormes y por tanto el acceso a la ciudad desde el sur. El puente romano se mantiene aún hoy en día en su mitad norte, la otra mitad tuvo que ser reconstruida en el siglo XVII tras la riada de san Policarpo. Por último, la denominada Cerca Vieja, primitiva muralla de la ciudad que rodeó el perímetro del cerro de san Isidro o de las catedrales sobre el trazado de la anterior castreña. Con el fin del Imperio romano occidental, los alanos se establecen en Lusitania y la ciudad pasa a formar parte de esta región. Posteriormente los visigodos conquistan la ciudad y la anexionan a su territorio. Se tienen pocos datos sobre el desarrollo de la ciudad en la época visigoda, solamente se sabe que en el siglo IV la muralla romana se amplía con torreones sobre el mismo trazado, y que la fábrica de la cerca anterior quedó destruida prácticamente en su totalidad. Se sabe que en 589 la ciudad era sede episcopal pues figura entre las ciudades que enviaban obispos a los concilios de Toledo. En el siglo VI se adueñaron de ella los vándalos y sucesivamente fue dominio de los visigodos y árabes, quienes la conquistaron en el siglo VIII. Hoy, provincia de Salamanca, comunidad autónoma de Castilla y León, España.

