Ptolomeo XIV Dioniso II
(65-47 a.C.). Faraón (51-47) del Período Helenístico Ptolemaico y de la Dinastía Lágida (305-30). Apellidado por algunos como Dionisos II y Philopator Philadelphos, hijo mayor de Ptolomeo XIII Neo-Dioniso Auletes y de Cleopatra VI Trifena y hermano de Cleopatra VII con la que contrajo matrimonio para reinar conjuntamente a partir del 51 y cumplir así lo dispuesto por el padre de ambos. Cleopatra VII, dado que su esposo y hermano era menor de edad, hubo de compartir el poder con tres cortesanos intrigantes: el eunuco Potino, un griego que desempeñaba el cargo de ministro de Hacienda; el comandante del ejército, Áquilas, y el tutor Teodoto, retórico griego que supervisaba la educación del joven rey. Tales personajes lograron alejar del poder a Cleopatra VII obligándola a huir a Siria. Reclutado allí un ejército, Cleopatra VII regresó a Egipto, encontrándose con su hermano en Pelusium, pero sin atreverse ninguno a iniciar un enfrentamiento. Los hechos de Roma, en especial la Guerra civil entre César y Pompeyo, se reflejaron muy directamente en el país del Nilo, pues allí acudió Pompeyo, después de ser derrotado en Farsalia, buscando refugio. Nada más llegar fue decapitado. Cuando Julio César arribó a Egipto, en el 48, ordenó celebrar fabulosas pompas fúnebres en honor de Pompeyo, su antiguo amigo. Muy pronto se convirtió en árbitro de la política egipcia, por lo que intentó reconciliar a ambos hermanos para que pudiesen compartir la realeza, hecho que consiguió al menos nominalmente. Enterado César de la conjura que preparaban contra él Potino, Áquilas y Teodoto, ordenó eliminarlos inmediatamente; sin embargo, Áquilas pudo huir. Durante su estancia en Alejandría, y prendado de la belleza e inteligencia de Cleopatra VII, César mantuvo relaciones con ella, a la que hizo su concubina y de la que más tarde tendría un hijo, llamado Ptolomeo XVI Cesarión. Aquellas relaciones y la retención del joven rey en palacio generaron un odio profundo contra los romanos, estallando finalmente una sublevación "Guerra de Alejandría". César, calculando su situación, no dudó en entregar a Ptolomeo XIV a los alejandrinos e incluso fue capaz de atacar a los egipcios prendiendo fuego a su flota. En aquella confusión la zona portuaria fue pasto de las llamas así como gran parte o la totalidad de la famosa Biblioteca de Alejandría. El romano pudo salvar su situación, sin embargo, gracias a la ayuda que le prestó Mitrídates de Pérgamo. En una de las escaramuzas llevadas a cabo por Ptolomeo XIV contra Mitrídates, el rey egipcio al intentar vadear el río Nilo murió ahogado. Su cuerpo fue identificado por la coraza de oro que llevaba. Para algunos historiadores este Ptolomeo XIV debería ser el XIII en el orden sucesorio.

