Tebas/El-Assassif
Cerca de Deir el-Bahari, predominan tumbas de la Dinastía XIX y, sobre todo, de la XXVI, cuyos dignatarios adquirían amplias zonas. Todas las tumbas construidas a partir de la Dinastía XXI, guardan cierta tendencia arcaizante, como ocurre en otros aspectos de sus manifestaciones art¡sticas. Los relieves que las decoran no dejan de recordarnos al Imperio Antiguo. Es una constante retornar a los modelos anteriores, ya que éstos habían demostrado un poder y una validez comprobada. Gracias a los antiguos dioses y a los arcaicos modelos, el Egipto del Imperio Antiguo había sido esplendoroso, un período envidiable, que convenía imitar. Allí se inhumaron los Grandes Sacerdotes de la época y los miembros de la administración religiosa que sirvieron a las Divinas Adoratrices. Por ello encontramos un numero importante de enterramientos datables en la época Etíope y Saíta que destacan por su tamaño y complejidad, posiblemente para eludir posibles profanaciones. Deben citarse, sobre todo, Montemhet, visir del Alto Egipto durante los reinados de Taharka y Psamético II (nº34), Ibi, administrador de las fincas de Nitoris, esposa divina, con préstamos temáticos procedentes de la tumba de Ibi, de Deir el-Gebraui, correspondiente a la Dinastía VI (nº36), Pabasa, colega de Ibi, con unos relieves especialmente bellos (nº279). De la Dinastía XVIII procede aún la tumba de Jeriuf, llamado Senaa, mayordomo de Teye (nº192). Los relieves muestran, entre otros, a Amenofis IV Akenatón rezando ante diferentes divinidades.

