Casas griegas

Las primeras casas griegas eran estructuras simples. Las paredes estaban hechas con ladrillos secados al son sobre un cimiento de piedra y con frecuencia recubiertas con barro. Los tejados eran de madera con tejas de terracota o algunas veces tierra pisada o de paja o ramajes. La planta más corriente consistía en cierto número de habitaciones en torno a un patio al que se entraba desde la calle a través de un porche. Aparte de la puerta y unas pocas ventanas, la fachada que daba a la calle era plana. La decoración arquitectónica. si había, se limitaba al interior. Algunas casas tenían una segunda planta en donde se situaban los dormitorios y las partes de las mujeres, mientras que el comedor de los hombres (andron), la cocina y las despensas permanecían en la planta baja. El agua procedía de pozos y cisternas subterráneos. así como de fuentes públicas. No había sanitarios efectivos hasta el período helenístico. El mobiliario era sencillo y austero. Las excavaciones de Olinto y el Ágora de Atenas han sacado a la luz los cimientos de casas de este tipo de los siglos V y IV. En el período helenístico las casas se hicieron más complicadas y lujosas, si bien se mantuvo la misma planta básica, por ejemplo en Priene, Delos y Pela. En ellas las residencias de mercaderes ricos y cortesanos estaban embellecidas con elegantes jardines, pinturas murales y mosaicos en el suelo.
 
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