Ciudadanía griega
La ciudadanía significaba la pertenencia a una polis, la participación en sus actividades religiosas y políticas y la aceptación de sus leyes; también se relacionaba con el derecho a poseer tierra. Normalmente se heredaba del padre, aunque en Atenas desde el año 451/450 a.C. ambos progenitores tenían que ser ciudadanos. En las oligarquías el derecho a una ciudadanía política plena podía verse restringido además por otras calificaciones de renta o familia dando origen a la existencia de ciudadanos de rango inferior. Durante los siglos VI y V a.C. se velaba cuidadosamente por la ciudadanía. Se aceptaba siguiendo un procedimiento formal, se supervisaban regularmente las listas de ciudadanos y la ciudadanía se concedía pocas veces a extranjeros, aunque los atenienses hicieron concesiones en bloque en circunstancias especiales a los plateos (428/427), los samios (405) y los "libertadores" (401/400). Pero en el siglo IV la tendencia a otorgar la ciudadanía honoraria por razones políticas se incrementó y en el período helenístico era un medio normal para recompensar o atraer la acción de benefactores de la ciudad. Ver, Estructura social griega, Ilotas.

