Colonización helenística
Alejandro Magno fundó muchas ciudades, la mayor parte denominadas Alejandría por su propio nombre (la práctica de nombrar ciudades con los nombres de personas vivas no tiene antecedentes en Grecia). Algunas se pensaba que iban a ser ciudades griegas en sentido concreto, como Alejandría de Egipto. Otras eran asentamientos militares fortificados con una población mixta de veteranos e indígenas. Otras eran puestos avanzados militares establecidos temporalmente. Estas ciudades se fundaron con objetivos estratégicos o comerciales, no para difundir la civilización griega por Asia. La fundación de ciudades por los reyes helenísticos incrementó la helenización del Oriente griego. Los seléucidas, especialmente Antíoco I Sóter, fundaron muchas ciudades de nueva planta que eran tanto centros urbanos (como Antioquía en Siria o Seleucia del Tigris) como colonias en puntos fronterizos importantes. Se estimuló la emigración de Macedonia o de Grecia (con frecuencia las ciudades recibían el nombre de lugares de la vieja Grecia dejada atrás: Beroya de Siria recuerda nostálgicamente la macedonia Beroya). Había una escasa integración con las poblaciones indígenas. También se refundaban viejas ciudades con nuevos nombres dinásticos (a muchas ciudades se les dio los nombres de Antioquía, Seleucia, etc.) y varios asentamientos preexistentes se podían fusionar para formar una nueva ciudad. Los Ptolomeos establecieron colonias por todo Egipto con finalidades militares. A los soldados se les daba una parcela de tierra (un kleros, por lo cual se les conoce como clerucos, ver Cleruquía) como contraprestación por su servicio militar, tanto la entrega de tierra como la obligación de servicio militar eran hereditarios. Los clerucos no forman ciudades en el sentido político griego.

