Colonización romana

A medida que Roma conquistaba Italia los romanos se anexionaron y colonizaron grandes extensiones de tierra. Desde los primeros tiempos se fundaron colonias en las fronteras del Lacio. Tras el año 338 a.C. las colonias se fundaron todavía más lejos. Los colonos, que eran tanto aliados (socii) como romanos, abandonaban su ciudadanía previa y devenían ciudadanos de la colonia, que tenía el mismo estatuto que las comunidades latinas existentes. Por ello se las conoce como "colonias latinas". La resistencia romana a mantener una marina llevó al establecimiento de pequeños puntos fuertes en la costa. Eran demasiado pequeños para formar comunidades autónomas, por lo que sus habitantes conservaban su ciudadanía romana. Estos asentamientos menores se conocían como "colonias de ciudadanos romanos". A medida que se hizo más difícil persuadir a los colonos de abandonar su ciudadanía romana se dejaron de fundar colonias latinas (la última fue Aquilea, fundada el año 181 a.C.) y en su lugar comenzaron a establecerse grandes colonias de ciudadanos romanos, siendo las dos primeras Parma y Mutina el año 183. En el año 177 la colonización se detuvo, posiblemente porque tras la conquista del valle del Po ya no existía la necesidad estratégica y no había en Italia tierra disponible para nuevos asentamientos. El final de la colonización contribuyó a incrementar el problema con el que se enfrentaron los Graco. Cayo Graco reavivó la práctica de la colonización, que en la República tardía utilizaron los políticos revolucionarios para recompensar a sus seguidores. El objetivo de la colonización cambió de móviles estratégicos a los intereses de tipo social y económico. Se trataba de recompensar a los veteranos licenciados y proporcionar tierras a los más pobres. Cayo Graco intentó fundar la primera colonia ultramarina en Cartago. Las colonias ultramarinas eran objeto de controversia y siguieron siendo poco frecuentes hasta que César y Augusto resolvieron el problema demográfico que subyacía en las tensiones de la República tardía mediante el recurso a las masivas colonizaciones en el exterior. Después de Adriano la colonización se detuvo y el título de colonia fue una buscada señal de prestigio entre las ciudades existentes.
 
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