Comedia griega
La comedia se adoptó formalmente en un primer momento como parte de las Dionisias cívicas de Atenas el año 486 a.C., aunque sus orígenes informales eran mucho más antiguos. No era un género específico de Atenas (tanto Sicilia como la Magna Grecia afirmaban haber sido la patria del invento), pero Atenas proporcionó las condiciones sociales y políticas que permitieron su desarrollo. Hubo dos fases diferenciadas. La Comedia Antigua estaba ya en su fase final cuando Aristófanes comenzó a escribir en los años 420. El argumento era siempre una fantasía y el coro estaba formado por una banda de criaturas fantásticas (nubes, avispas, ranas, etc.). Todos los actores eran hombres y llevaban máscaras. Tanto los vestidos como las palabras eran grotescos e indecentes. Se ridiculizaba a figuras públicas contemporáneas, intelectuales e incluso a los dioses de una manera desinhibida pero sin verdadera malicia. Tanto el escritor como la audiencia estaban de acuerdo contra el orden establecido del momento. Aristófanes escribió sus últimas obras ya en el siglo IV tras la caída de Atenas y estas obras representan una fase de transición, algunas veces llamada Comedia Media, en la que la sátira se dirigía menos contra los políticos y más contra la sociedad en su conjunto. La Comedia Nueva, cuyo principal representante del que conservamos obra es Menandro, siguió la tendencia a separarse de la fantasía y la política para acercarse a las realidades de la vida cotidiana. Los actores seguían llevando máscaras pero vestían ropas ordinarias. El coro era irrelevante para la marcha de la acción, que normalmente giraba en torno a una escena de reconocimiento. El tono era menos turbulento, más serio, más versátil, más sutil, pero todavía muy divertido (se trataba de una comedia costumbrista helenística que encontró un nuevo hogar en las adaptaciones de Plauto y de Terencio. Ver, Máscaras.

