Comedia romana
Los orígenes de la comedia romana son oscuros. Sin duda incluían algunos elementos nativos, pero probablemente sólo unos pocos estudiosos chauvinistas piensan en ellos. Esencialmente era la comedia griega hecha romana. Los modelos griegos se introdujeron en primer lugar en forma de traducciones por obra de Livio Andrónico. Se trataba de autores de la Comedia Nueva ateniense, especialmente Filemón, Difilio y Menandro. Los elementos griegos que se mantuvieron en la escena romana eran el metro, los vestidos y los tipos caracterológicos. Pero mientras que las audiencias griegas estaban formadas por gente bastante próspera y de clase media, los poetas romanos, especialmente Plauto y Cecilio Estacio, escribían para las masas. Por ello sustituyeron un aroma de farsa y opereta por el comentario social y político. Cambiaron el moralizar amanerado del coro por el lenguaje rudo y extravagante de gente vulgar mucho menos sofisticada. Proporcionaron un entretenimiento de evasión en un entorno fantástico sin consideraciones hacia la consistencia dramática y a la sutileza de la interpretación. Para Plauto, la escena es simplemente aquí y el tiempo ahora. La obra es la cosa y el objetivo es que la audiencia ría. Terencio escribió para una audiencia más aristocrática y una Roma más madura, pero actuaba dentro de los mismos parámetros literarios que sus predecesores.

