Dialectos griegos

Las inscripciones sugieren que cada ciudad-estado de la antigua Grecia tenía y usaba su propio dialecto, pero dentro de esta plétora de posibilidades emerge un modelo de cinco grupos importantes. Los griegos jonios se asentaban en una amplia banda a través del Egeo desde Ática y Eubea a través de las Cícladas hasta la orilla sudoeste de Asia Menor. Al norte de ellos los griegos eólicos ocupaban las tierras de Beocia y Tesalia hasta Lesbos y el noroeste de Asia Menor. Los arcadios siguieron hablando un griego arcaico que es similar al de Chipre y de Pamfilia y que algunas veces se le denomina aqueo. Estos tres grupos se pueden clasificar conjuntamente como griego oriental. El griego occidental está representado por otros dos grupos. Los griegos del noroeste ocupaban Elis, Etolia y Grecia central y se infiltraban en las tierras eólicas de Beocia y Tesalia. Los dorios ocupaban el resto, que es Magna Grecia, Corfú, Ambracia, el sur y el este del Peloponeso, Creta, el Dodecaneso y la orilla sur de Asia Menor occidental. Los dialectos parecen haberse desarrollado rápidamente e independientemente unos de otros. Ya no es posible pensar en vincularlos con migraciones específicas, aunque sin duda la difusión del dórico proporciona una indicación de la penetración alcanzada por las denominadas invasiones dóricas. Los diferentes géneros literarios desarrollaban sus propios dialectos preferidos que no necesariamente se correspondían con el de la ciudad de la que era oriundo el escritor. El ático era originariamente una rama del jónico que llegó a conquistar a la totalidad del mundo grecoparlante y evolucionó hacia la koiné, la lengua franca del período helenístico.
 
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