Ejército griego

A comienzos del período arcaico los ejércitos de las ciudades griegas estaban formados principalmente por los campeones aristocráticos y sus compañeros, puesto que armas y armadura eran costosas y su uso no estaba generalizado. Hacia el final de siglo VIII y comienzos del VII a.C. la práctica de la guerra se vio revolucionada por la introducción de la armadura hoplita. Ésta, al extender la oportunidad para luchar de forma efectiva y al requerir una nueva táctica en donde los soldados operaban con una unidad coherente, estableció la falange hoplítica como el ejército de la polis: quienes podían hacerlo se equipaban a sí mismos y normalmente un ejército estaba formado por el llamamiento de ciudadanos armados como hoplitas de clases de edad específicas. La táctica hoplítica dio paso a una forma de entrenamiento específica puesta en práctica en primer lugar por Esparta y, mucho más tarde, por unidades especializadas en otras ciudades, por ejemplo el Batallón Sagrado tebano, y establecieron el modelo de la táctica clásica, en la que la caballería, que era relativamente escasa, desempeñaba un papel limitado (Ver, Hippeis), al tiempo que las tropas ligeras, aunque efectivas en terrenos adecuados, tendían a considerarse como inferiores y con frecuencia estaban compuestas por mercenarios, y estaban formadas por especialistas tales como honderos y arqueros. Normalmente los generales eran magistrados, más que soldados profesionales (Ver, Estrategos). El entrenamiento, con excepción de Esparta, era escaso y la capacidad de maniobra era limitada de forma que el nivel de sofisticación táctica era bajo, aunque los tebanos desarrollaron gradualmente la táctica de concentrar la fuerza en un ala. La intendencia también era rudimentaria: muchas de las guerras eran locales y por todas partes los soldados vivían sobre el terreno o procuraban ser autosuficientes. En el transcurso del siglo IV a.C. el ejército griego evolucionó. Cada vez se apreció más el valor de las tropas ligeras desplegándose con regularidad unidades de peltastas, formadas normalmente por mercenarios, empleados por muchos gobernantes y ciudades griegos, incluida Atenas, como complemento o alternativa a los soldados ciudadanos. Los cambios más grandes los introdujo Filipo II de Macedonia, quien desarrolló un ejército profesional y diversificado: la infantería se repartía entre la relativamente poco flexible falange, los hipaspistas más móviles y las tropas ligeras. Al mismo tiempo la evolución de la caballería acabó por convertirla en una genuina fuerza de choque. Como se vio a lo largo de la carrera de Alejandro Magno, la variedad del ejército macedonio ofreció soluciones para todos los problemas, permitiendo una flexibilidad táctica mayor y como consecuencia genuinos planes de batalla. Filipo también tenía un cuerpo de ingenieros que complementados por el desarrollo de la artillería le capacitaron para asaltar ciudades más que limitarse a reducirlas por hambre (Ver, Asedio griego). El ejército macedonio también era mucho mayor que sus predecesores, mientras que las mayores ciudades griegas podían movilizar un máximo de diez o quince mil hombres, el ejército de Alejandro era tres o cuatro veces mayor. Los ejércitos helenísticos siguieron estando formados por fuerzas diversificadas y profesionales capaces de moverse con una rapidez impresionante a través de largas distancias. El contacto con la India también introdujo los elefantes en el campo de batalla, un recurso poderoso pero poco fiable.
 
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