Ejército romano

El primer ejército romano cognoscible con cierto detalle consistía en una leva de ciudadanos que servían sin paga y proporcionaban su propio equipo militar. Los ciudadanos estaban organizados en siete grupos de acuerdo con sus posesiones, ordenamiento cuya autoría tradicionalmente se atribuye a Servio Tulio. Los más ricos formaban la caballería (Ver, Orden Ecuestre). Los cinco grupos siguientes proporcionaban la infantería con grados de equipamiento cada vez menores. El grupo más pobre, los proletarii, no se consideraba apto para el servicio en el ejército (Ver, Comicios). Las exigencias derivadas de campañas más largas llevaron a la introducción de la paga, tradicionalmente se da la fecha del año 406 a.C.. En la época de las Guerras Púnicas el ejército había cambiado. Polibio proporciona una descripción detallada. El ejército, comandado por magistrados o ex magistrados, estaba organizado en legiones, que consistían en tres líneas de infantería pesada, los hastati, principes y triarii, cada una de ellas formada por diez unidades llamadas manípulos, que a su vez estaban compuestos por dos centurias (cada centuria, mandada por un centurión, reunía a 60 hastati o principes o 30 triarii). Estaban apoyados por caballería e infantería ligera. Seguía siendo necesario un requisito de propiedad mínima para servir en el ejército. Los soldados romanos en campaña estaban acompañados por un número al menos igual de soldados procedentes de los aliados italianos (Ver, Socii). Polibio también proporciona una descripción detallada de los campamentos romanos. Estos campamentos ordenados y bien defendidos tenían una importancia considerable en la marcha de las operaciones militares romanas. Tradicionalmente se atribuye a Mario una reorganización del ejército. Se eliminaron las calificaciones de propiedad para ser movilizable y la organización interna de las legiones pasó a basarse en diez cohortes de seis centurias cada una. La liberación de toda Italia al sur del río Po tras la Guerra Social, llevó a la abolición de diferencias entre las legiones y los aliados italianos. En adelante la distinción principal estaba entre las legiones y las unidades auxiliares reclutadas fuera de Italia. El crecimiento del Imperio Romano durante la República llevó a una progresiva profesionalización del ejército romano. Largas campañas en el extranjero separaban a los soldados de sus raíces italianas al tiempo que necesitaban el nombramiento de generales para el ejercicio de comandos durante períodos extensos. Se produjo un círculo vicioso cuando los soldados tendían a esperar de su comandante, a quien prestaban el juramento militar (sacramentum) , compensaciones, especialmente en forma de tierra, en el momento de su licenciamiento. Al mismo tiempo el comandante intentaba que sus soldados le apoyasen en su carrera política. Augusto estableció un ejército permanente fijando los términos del servicio militar (Ver, Stipendium). El ejército estaba formado por unidades permanentes: legiones formadas por ciudadanos y auxiliares (auxilia) reclutados entre no ciudadanos. También formó nuevas unidades en Roma, la Guardia Pretoriana, las Cohortes Urbanas y una brigada contra incendios de carácter paramilitar, los vigiles, del mismo modo también estableció una marina permanente. A medida que pasó el tiempo, el estacionamiento de tropas cerca de las nuevas fronteras y la tendencia de los campamentos del ejército a convertirse en bases permanentes eliminaron mucha de la flexibilidad estratégica de las fuerzas imperiales. La crisis económica y política del siglo II, introdujo cambios en la composición del ejército romano. Se apoyó más en la caballería, se alistaron más bárbaros y se introdujo una diferencia entre las tropas de frontera y las que operaban junto a los emperadores. Los cambios culminaron con las reformas de Constantino I, que estableció ejércitos de campaña de carácter móvil y tropas estáticas instaladas en las fronteras. Ver, Partida.
 
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