Elementos

Una mirada a la poesía griega prefilosófica revela que la creencia en las cuatro grandes masas cósmicas "tierra, aire, fuego y agua" como componentes primarios del universo no tiene una antigüedad inmemorial. Sin embargo, tanto Homero como Hesíodo reconocían una división sencilla del mundo en cuatro regiones separadas y el precedente de esta tétrada poética tuvo que ayudar a una amplia aceptación de la posterior teoría de los cuatro elementos. Mientras que los filósofos milesios (Tales, Anaximandro y Anaxímenes) aislaron estas cuatro masas cósmicas y les dieron unos papeles importantes en sus Físicas, éstas eran sólo parte de un más amplio inventario de formas naturales generadas y corruptibles. La única contribución de Empédocles fue centrarse exclusivamente en la tierra, aire, fuego y agua como elementos básicos. Otorgando a estas cuatro formas permanencia e inmutabilidad, así como un rango igual, reemplazó las más extensas series milesias y estableció a esas cuatro como la tétrada canónica. A diferencia del atomismo, su gran rival en la antigüedad y posteriormente, la teoría de Empédocles pudo verse apoyada por el recurso a los fenómenos empíricos y seguidamente la adoptaron y adaptaron en la Academia, los peripatéticos y los estoicos, cada uno a su manera específica, y ejerció una influencia dominante en las ciencias naturales durante casi dos milenios. Ver, Empédocles.
 
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