Enterramientos romanos
Los usos romanos derivaban en parte de modelos griegos y en parte de modelos etruscos. La elección entre cremación e inhumación dependía con frecuencia de consideraciones económicas o prácticas, pero hubo una tendencia gradual a preferir la cremación. Los romanos consideraban que el enterramiento correcto pasaba por que no hubiese huecos visibles sobre el suelo, por lo que se hizo frecuente el recurso a bóvedas subterráneas. Las familias pudientes compraban y cercaban una parcela fuera de la ciudad para utilizarla como lugar de enterramiento. El lugar estaba marcado por un monumento funerario tras el cual se enterraban las cenizas del muerto en una urna. También estaban disponibles bóvedas comunales (columbaria) para las urnas de los más pobres. A pesar de numerosas variantes de alcance local, se pueden distinguir varios tipos de tumba monumental. Grandes mausoleos circulares, quizá inspirados por el de Augusto, tumbas en forma de casa rectangular, tumbas altar, tumbas torre y así sucesivamente. Los funerales romanos con frecuencia eran la ocasión para un gran gasto ceremonial. En el Bajo Imperio la oración fúnebre tradicional se desarrolló dando a luz a un nuevo género literario conocido como el Panegírico. Ver, Catacumbas, Sarcófagos, Tipos de tumbas.

