Epigramas latinos

Los primeros epigramas latinos fueron inscripciones funerarias. Como género literario primero adoptaron la forma de epitafios en poetas tales como Ennio, Pacuvio, Nevio y Plauto. El epigrama erótico, basado en modelos griegos, apareció primero en el siglo II a.C. según Gelio, pero fue Catulo, en siglo I, quien realmente perfeccionó y popularizó esta forma. Desde entonces la mayor parte de los escritores probaron suerte en la composición de epigramas, aunque se conservan pocos. El exponente de más éxito y más prolífico en el género fue Marcial, cuyos epigramas, conservados en 12 libros, se leyeron profusamente y proporcionan un buen testimonio para la historia social.
 
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