Esclavitud griega

Estaba difundida en la antigua Grecia. Enalgunos casos se trataba de siervos que trabajaban la tierra que ocupaban para sus conquistadores, con una organización social y algunos derechos mínimos. Los esclavos-mercancía eran diferentes, en primer lugar procedían predominantemente de fuera del mundo griego y en segundo lugar eran la propiedad bien del estado o, normalmente, de propietarios privados. Su número es difícil de establecer, pero para Atenas estimaciones entre 60.000 y 100.000 parecen razonables, lo que supondría entre un cuarto y un tercio de la población total y en ningún lugar parece que hubiesen superado a los hombres libres. Los individuos más ricos podían tener mil o más esclavos como un activo que se podían arrendar como trabajadores, por ejemplo en las minas de plata atenienses de Laurio, pero grupos más pequeños de unos pocos o unas pocas docenas parecen haber sido más normales. Estos esclavos eran principalmente trabajadores agrícolas, industriales o domésticos. Sus precios variaban de acuerdo con su capacidad, pero un esclavo medio podía costar entre 150 y 200 dracmas y requería alimentos y vestidos, de modo que la posesión de esclavos, aunque generalizada, distaba de ser universal. El trato dado a los esclavos variaba enormemente: en un extremo los esclavos de las minas de plata atenienses eran simplemente una fuerza de trabajo, operando en condiciones lamentables, mientras que en el otro extremo los esclavos de artesanos podían ser artesanos ellos mismos, trabajando junto a sus amos o incluso de forma independiente, con la posibilidad de conseguir la manumisión. Los esclavos podían ganar dinero, pero los matrimonios de esclavos y los hijos no parecen haber sido frecuentes. Aunque con frecuencia se les trataba de forma moderada, se relegaba normalmente a los esclavos como inferiores, incluso por parte de los filósofos, aunque algunos sofistas disentían, y su única protección legal estaba en los derechos de propiedad de sus poseedores. Sin embargo no hubo revueltas porque los esclavos eran racial y culturalmente heterogéneos y estaban relativamente dispersos, pero podían escapar cuando tenían una oportunidad.
 
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