Esclavitud romana

Los esclavos romanos, si bien eran personas, eran la propiedad de sus poseedores, a los que debían obediencia absoluta. Prácticamente carecían de derechos, siendo considerados como instrumentos de trabajo, lo que significaba que estaban vivos. La adquisición de un imperio y años de piratería incesante anegaron Italia con esclavos baratos. Cientos de miles de prisioneros fueron esclavizados a lo largo de las grandes guerras de conquista, tales como la Guerra de la Galia de César. Hacia el final de la República los esclavos, más de dos millones, constituían más del 20 por 100 de la población de Italia. Su número iba de los uno o dos esclavos de una familia ordinaria a los miles poseídos por grandes nobles como Domicio Ahenobarbo o Craso. Se empleaban esclavos en todas las esferas de la actividad humana, con la excepción de la militar y la política. Ningún trabajo era específico de los esclavos, pero los dos tipos básicos eran los trabajadores y los pensadores. Los esclavos trabajadores se usaban especialmente en las minas y en las vastas propiedades de los ricos. Los esclavos pensadores podían ser médicos, profesores, contables, administradores, supervisores, secretarios, etc.: desempeñaban esos trabajos debido al rechazo de los romanos a trabajar para alguien y su reconocimiento de que las personas procedentes del mundo griego tenían la capacitación necesaria. Pocos propietarios como Cicerón (Ver, Tiro) trataban a sus esclavos humanamente, la actitud general probablemente era bastante cruel. En los procesos a los esclavos se les interrogaba sólo bajo tortura. En los espectáculos de gladiadores se les mataba públicamente para divertir a los libres. Hubo grandes revueltas de esclavos en Sicilia e Italia entre los años 139 y 71 a.C. (Ver, Espartaco). Sin embargo, la manumisión era corriente, aunque sólo fuera porque algunas veces un propietario podía considerar que conseguiría más capacidad de trabajo de un esclavo nuevo. Los esclavos libertos tenían algunos derechos ciudadanos y los hijos de los libertos pasaban a formar parte del cuerpo ciudadano de forma plena. Ver, Ciudadanía romana, Liberto, Lex Petronia.
 
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