Pseudologos

En la mitología griega, eran unos espíritus o daimones que personificaban las mentiras y las falsedades. Se contaban entre los perversos hijos que tuvo Éride por sí misma, aunque algunos autores los creían hijos de Éter y la Tierra. La versión que recoge Esopo afirmaba que la mentira representada por los pseudologos fue creada por Dolos, el daimon de los engaños y los ardides, cuando trabajaba de ayudante de Hefesto. El dios, distraído por unas voces que le llamaban fuera, se ausentó de la fragua justo cuando estaba fabricando a la Verdad, y dejó sólo a Dolos. Este daimon aprovechó la ocasión y construyó una estatua idéntica a la de su maestro. Cuando Hefesto volvió se sorprendió gratamente de las artes de su aprendiz, y metió ambas estatuas en el horno. Pero a Dolos no le había dado tiempo para acabar su obra, y no había terminado de rematarle los pies. Por eso, cuando ambas estatuas salieron del horno, Alethia (la Verdad) caminaba con pasos firmes mientras que la Mentira lo hacía a su sombra, pero con pasos inseguros y tambaleantes. Por su naturaleza, los pseudologos serían los daimones opuestos a Alethia, la personificación de la verdad. En la mitología romana los Mendacium serían sus equivalentes.
 
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