Lacio

o Latium. Parte central de Italia o llanura del Lacio, de la que toma su nombre. Sus habitantes se llamaron latinos. El Lacio era una región cuyos límites sólo coinciden parcialmente con los de la homónima región italiana moderna. Las fuentes antiguas establecen una distinción útil entre el Antiguo Lacio (Latium Vetus), la tierra de los antiguos latinos, limitada al noroeste por los ríos Tíber y Anio y hacia el este y el sur por la línea que iba desde Preneste hasta Antium, y el Gran Lacio (Latium Adiectum), que incluía el territorio de los hérnicos, volscos y auruncios y se extendía hacia el sudeste hasta los límites de Campania. Los montes Albanos constituyen el centro de la región, que, desde tiempos prehistóricos, constituyó un cruce de caminos: por una parte unía los Apeninos con el mar, siguiendo las rutas de trashumancia; por otro, comunicaba, a través del valle del Tíber, Etruria con Campania. Teofrasto nos ha dejado una descripción de cómo eran las selvas del Lacio en el siglo IV a.C.. Dice así: "El país de los latinos es húmedo. Las planicies crían laureles, mirtos y maravillosas hayas; allí cortan árboles de tal tamaño que un simple madero basta para la quilla de un barco tirreno. En las montañas crecen pinos y abetos. Lo que ellos llaman el país de Circe es un elevado promontorio espesamente poblado de robles, mirtos y laureles exuberantes. Los nativos cuentan que Circe habitó allí y muestran la tumba de Elpenor, en la que crecen esos mirtos de que se hacen guirnaldas, mientras los otros son grandes". Su civilización se desarrolló al comienzo del primer milenio a.C., y en su territorio se fundó Roma. Las aldeas latinas, los vici, albergaban a una población de pastores y agricultores, cuya conciencia de pertenecer a un tronco común, el nomen Latinum, se conservó en una liga, que veneraba a Iuppiter Latiaris en un santuario común, en las faldas de los montes Albanos. La cercanía al santuario hizo que la aldea de Alba Longa tomara una preeminencia religiosa sobre las demás, que, con el tiempo, se trasladó a otras comunidades, con nuevos lugares de culto, como Lavinium, Aricia, o la propia Roma. Anexionado en los años 338-335 a.C. al Estado romano, se benefició de ciertas compensaciones políticas y jurídicas. De ello nació el derecho latino que sobrevivió en Norba, Cales y fuera del suelo latino en las colonias latinas, fundadas por establecimiento de aliados (socii). Ver, Ius, Derecho de ciudadanía, Italia. )o( MITOLOGÍA.- Llamada así de la palabra latere, ocultarse, porque arrojado Saturno del cielo por Júpiter, vino a ocultarse en esta comarca de Italia.
 
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