Dies fasti
Esta palabra designa en un principio los días "lícitos", en los que no tenía lugar ningún festival religioso y se permitían las actividades públicas y el desarrollo de los asuntos judiciales, del calendario religioso romano, establecido por los pontífices, y en los que el pretor podía cumplir sus funciones judiciales. El término está relacionado con el verbo latino fari "hablar", por lo que su significado literal sería el de "días en los que estaba permitido hablar", es decir utilizar las palabras necesarias para llevar a cabo cualquier tipo de transacciones legales. La lista de estos dies fasti, mantenida secreta en los primeros tiempos de Roma por los patricios, fue publicada en 304 a.C. por el edil Cneo Flavio. Se designaban además con este nombre las listas oficiales referentes a los actos públicos de las colectividades romanas (Estado, municipalidades, colegios), conservadas por medio de inscripciones (Fastos triunfales, consulares, etc.). Los fastos también incluían listas de cónsules, triunfos y sacerdocios. Versiones de listas de este tipo se remontan a comienzos de la República y se conservan en nuestras fuentes. Su autenticidad para los inicios del siglo V a.C. se ha cuestionado en algunas ocasiones, pero la mayor parte de los estudiosos aceptan que las versiones conservadas de los fastos proporcionan un marco cronológico fiable para la historia de la República arcaica. Había unos 40 dies fasti a lo largo del año. Ver, Dies nefasti, Fas.

