Dexicreonte
Era un mercader de Samos. Al efectuar una escala en la isla de Chipre, Afrodita le aconsejó que cargase su barco exclusivamente de agua y se hiciese a la mar cuanto antes. El hombre siguió el consejo. Cuando estuvo en alta mar, prodújose una bonanza, y Dexicreonte vendió el agua a los barcos inmovilizados, realizando un gran beneficio. En testimonio de agradecimiento, erigió una estatua a la diosa que le había inspirado.

