Sacerdote Lector

Dentro del Bajo Clero egipcio, en una posición que se puede calificar de "intermedia", pero de elevada categoría, se encuentran los Sacerdotes Lectores o Portadores de los Rollos, llamados por los griegos Pteróforos. En el Antiguo Egipto estaban muy considerados, ya que no toda la población sabía leer ni escribir y ellos eran expertos de este conocimiento, con todo lo que ello llevaba consigo (saber e interpretación de documentos sagrados, etc.). En algunas inscripciones aparecen denominados como "El que está a cargo de las Ceremonias del Ritual". En los textos egipcios, primero se encuentran con el nombre de Hery tep, que simplemente quiere decir "Jefe", para, más tarde, en la Dinastía XVIII, denominarse Hery Sesheta. Alliot (1949), en su obra relativa al templo de Horus de Edfú, menciona que el Gran Celebrante en Jefe de Edfu o Gran Hierogramate de la Gran Sede era también Sacerdote Lector, lo que demuestra que en ellos se conjugaban cargos muy importantes. El Hierogramate, llamado también Pteoforo era el Lector de las Fórmulas Sagradas. Una mayor especialidad, tanto de los Sacerdotes Lectores como de los Magos, consistía en poder ser ascendidos a Jefe de los Secretos. Esta profesión estaba desempeñada por los hombres, aunque algunos datos nos llevan a pensar que algunas mujeres pudieron desarrollarla, en casos muy puntuales. Sabemos que Nesi-tanebet-isheru, hija de Pinedyem II, ten¡a el título de Trabajadora de los Rollos de Amón Ra, lo que puede indicar su empleo como escriba. Estos sacerdotes eran fundamentales e imprescindibles en todas las ceremonias, ya que fueron los únicos facultados para oficiar en el culto divino y funerario indistintamente, asistidos por personal civil. Eran responsables y expertos en la escritura, la lectura de los textos sagrados y encargados de la realización de los ritos tal y como estaban prescritos. Por su conocimiento, estaban relacionados en ocasiones con la magia, como se constata en el Cuento del Milagro en la Corte del Rey Jufu (Keops). Realmente nos encontramos ante personajes cultos, que se hicieron representar desempeñando el cargo que ocuparon, es decir, con los útiles de escritura y un papiro en las manos. Otras veces su especialización requería que fueran distinguidos con ornamentos concretos. En consecuencia, aparecen vestidos con una banda diagonal en el pecho o dos altas plumas, a partir de Época Baja, como se observa en el Papiro de Kerasher del Período Ptolemaico que hoy se conserva en el Museo Británico (número 9995). Al cargo de Sacerdote Lector se accedía a través del de Escriba, ya que era imprescindible el conocimiento de la escritura. En la pirámide jerárquica, el primero se encontraba siempre por encima del segundo. Los médicos, grandes conocedores de la ciencia, tenían generalmente en su curriculum el título de Sacerdote Lector.
 
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