Héroe

Culto al. En la religión griega el héroe ocupaba un rango intermedio entre el de los dioses y los hombres. Los héroes se pueden definir como los protagonistas de la poesía épica, especialmente la homérica, sobre todo los que cayeron en las batallas de Troya y Tebas. Sin embargo, su número no era finito y hubo continuos añadidos a lo largo del período histórico, por ejemplo, Sófocles. Su culto estaba normalmente localizado con frecuencia en una tumba individual, y relacionado con la evolución de la polis y suponía un elemento importante para la identidad grupal. Con la excepción de Heracles, ningún héroe llegó a ser dios. El culto, al igual que el que recibían los muertos del que debe distinguirse por su relación con una presencia viva, exigía el sacrificio, libaciones y ofrendas de alimentos. El héroe también era el invitado de honor en una fiesta anual, escena que con frecuencia aparece representada en el arte. Se consideraba a los héroes como mucho menos remotos que los dioses y se les podía pedir ayuda, como hicieron los atenienses cuando pidieron ayuda a Ajax y Telamón antes de la batalla de Salamina. Se creía que sus huesos, por ejemplo los de Teseo trasladados a Atenas en torno al año 470 a.C., poseían propiedades mágicas y presentan paralelos con el culto cristiano a los santos. Ver, Colonización griega, Religión griega, Vida eterna, Semidiós.
 
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