Cartima
o Cértima. Una de las ciudades prerromanas de la península Ibérica de las que se tiene noticia por los textos clásicos. Su antigüedad se remonta a la época de los fenicios. Cuando estos llegaron a la zona, vieron que la falda del monte estaba habitada por aborígenes, con los que rápidamente establecieron relaciones comerciales. Poco a poco, se fusionaron con ellos dando lugar a Cartha, que quiere decir lugar oculto o escondido. El principal camino para acceder desde la provincia de Málaga al interior de la Meseta era este poblado ibérico. Los caminantes y jinetes que, guiados por las orillas del río Guadalhorce, se dirigían a los lugares más recónditos de España hacían las primeras paradas en esta localidad. La única noticia que se tiene de esta ciudad es la que nos ofrece Tito Livio en el relato de la campaña de Tiberio Sempronio Graco en 180 a.C.. durante la primera guerra celtíbera. Del texto de Livio se entiende que Cartima era una ciudad amurallada de cierta importancia y que, a pesar de no ser celtíbera, se situaba cerca de Celtiberia. Se puede estimar que su población debía contar con una aristocracia guerrera ecuestre y por el dato de la delegación enviada a hablar con Graco, que la ciudad era gobernada por magistrados. Posteriormente, en época romana, pasó a llamarse Cartima. Bajo esta denominación, la ciudad amplió y reforzó sus muros, construyó un puerto fluvial, y aumentó mucho su número de habitantes. Por todo ello, llegó a ser una de las más importantes villas de la actual provincia de Málaga, gozando de la consideración de municipio latino de Hispania en la provincia romana de la Bética, en época flavia. Es de esta época de la que más restos arqueológicos se conservan hoy día. Hoy, Cártama, provincia de Málaga, comunidad autónoma de Andalucía, España.

