Aquilea

o Aquileia o Aquileya "ciudad del águila". Ciudad romana del mar Adriático al borde de las lagunas, unos 10 km tierra adentro, sobre el río Natiso (hoy, Natisone), cuyo curso ha cambiado algo desde los tiempos de los romanos. Aquilea se fundó en un lugar no alejado de donde los invasores galos transalpinos habían intentado establecerse en el año 183 a.C.. Aquilea fue fundada como una colonia por los romanos en 181-180 a.C. junto al río Natisa, sobre tierra al sur de los Alpes Julianos pero alrededor de unos trece kilómetros al norte de las lagunas. Aparentemente recibió el nombre de la palabra indígena Akylis. La colonia sirvió como una fortaleza de frontera en la esquina noreste de la Italia traspadana y pretendía proteger a los vénetos, leales aliados de los romanos durante las guerras ilíricas y actuar como bastión para frenar el avance de otros pueblos guerreros, como las tribus hostiles de los carnios y los istrios. La colonia se estableció con derechos latinos por el triunvirato de Publio Escipión Nasica, Cayo Flaminio Nepote, y Lucio Manlio Acidino, dos de los cuales tenían rango consular y otro pretoriano. Guiaron a 3.000 pedites, principalmente de Samnio, quienes con sus familias formaron el grueso de los colonos, que pronto fueron ampliados con vénetos nativos. Es probable que Aquilea haya sido un centro de Venecia incluso antes de la llegada de los romanos. La posición militar estratégica de Aquilea también sirvió para promover el comercio véneto de ámbar importado desde el Báltico. Aquilea estaba unida por carretera con Bononia (Bolonia) probablemente desde 173 a.C. y posteriormente con Genua (Génova) en 148 a.C. por la Vía Postumia, que iba a través de Cremona, Bedriacum y Altinum, uniéndose a la carretera primeramente mencionada en Concordia, mientras que la construcción de la Via Popilia desde Rímini hasta Ad Portum cerca de Altinum en 132 a.C., mejoró aún más las comunicaciones. En el año 169 a.C., otros 1.500 colonos latinos con sus familias se instalaron en la ciudad como un refuerzo a su guarnición. El descubrimiento de yacimientos de oro cerca del moderno Klagenfurt en 130 a.C., le convirtió en un lugar de importancia, no sólo debido a su estratégica posición, sino también como un centro de comercio, especialmente de productos agrícolas y viticultura, con los ilirios y con las tribus de Pannonia (Danubio y afluentes) que más tarde también pasaron a soberanía de Roma.También tuvo, al menos en tiempos posteriores, importantes fábricas de ladrillos. La colonia originaria latina se convirtió en municipium probablemente en 90 a.C.. Los ciudadanos fueron adscritos a la tribu romana Velina. Las fronteras aduaneras de Italia estaban ya cerradas en época de Cicerón. Fue saqueada por los iapodi en tiempos de Augusto, pero, en el posterior periodo de paz, fue capaz de desarrollar sus recursos. Augusto la visitó durante las guerras de Pannonia en 12-10 a.C. y fue el lugar de nacimiento del hijo que Tiberio tuvo de Julia, al año siguiente. Era punto de arranque de importantes carreteras que llevaban al noreste del imperio la Via Julia Augusta, por Iulium Carnicum a Veldidena (hoy, Wilten, cerca de Innsbruck), de la que se desgajaba la calzada hacia Nórica, por Virunum (Klagenfurt) a Laurieum (Lorch) sobre el Danubio; la calzada hacia Pannonia, por Aemona (Ljubljana) y Sirmium (Sremska Mitrovica); la calzada a Tarsatica (cerca de Fiume, hoy Rijeka) y Siscia (Sisak), y la que iba a Tergeste (Trieste) y la costa de Istria. Además de nativos de Italia, celtas, ilirios, griegos, egipcios, judíos y sirios se establecieron en la ciudad y contribuyeron a su desarrollo comercial. Los sirios establecieron un rico comercio en obras de vidrio. Metal de Nórica se forjaba y exportaba. El antiguo comercio véneto de ámbar báltico continuó. Se exportaba vino, especialmente su famoso Pucinum. El aceite se importaba del África proconsular. En cuanto a la religión, se adoptó el panteón romano, aunque un dios del sol nativo, Belenos, tuvo gran seguimiento. Los judíos practicaban su religión ancestral y fueron quizá algunos de estos judíos los primeros conversos al cristianismo. Mientras tanto, los soldados tenían el marcial culto a Mitra. En la guerra contra los marcómanos en 167, la ciudad fue muy presionada; sus fortificaciones habían dejado de mantenerse durante la larga paz. A pesar de ello, cuando en 168 Marco Aurelio hizo de Aquilea la principal fortaleza del imperio contra los bárbaros del norte y del este, llegó a la cumbre de su grandeza y pronto alcanzó una población de 100.000 habitantes. En 238, cuando la ciudad se puso de parte del Senado contra el emperador Maximino el Tracio, las fortificaciones fueron restauradas a toda prisa, y probaron ser suficientemente fuertes para resistir durante varios meses, hasta que el propio Maximino fue asesinado. Durante el siglo IV, Aquilea mantuvo su importancia y fue capital de la provincia de Venetia. Ausonio la sitúa en el noveno lugar de las ciudades del imperio a mitad del siglo IV, y en Italia sólo la superaban Roma, Mediolanum y Capua. Se convirtió en base naval y sede del Corrector Venetiarum et Histriae. Se creó una ceca, de la que hay numerosas monedas. Su obispo alcanzó el rango de arzobispo metropolitano. Un concilio celebrado en la ciudad en el año 381 fue sólo el primero de una serie de Concilios de Aquilea que se convocaron durante varios siglos. Se construyó un palacio imperial, en el que los emperadores posteriores a Diocleciano residieron con frecuencia. La ciudad a menudo tuvo un papel importante en las luchas entre los gobernantes del siglo IV; en 340, el emperador Constantino II fue asesinado bajo sus murallas a orillas del río Alsa, mientras intentaba tomar la ciudad a su hermano más joven, Constante. Sufrió el sitio de Alarico y los vándalos en 401, durante el cual algunos de sus residentes huyeron a las lagunas, y de nuevo, sin éxito, en 408. En 452, la ciudad fue tan completamente destruida por los hunos de Atila, que fue después difícil reconocer su emplazamiento original. Los habitantes romanos, junto con aquellos de ciudades menores de los alrededores, huyeron a las lagunas, y de esta manera establecieron las bases de las ciudades de Venecia y la cercana Grado. Pero Aquilea resurgiría de nuevo, aunque muy disminuida, y seguiría existiendo hasta la invasión lombarda de 568. Otra vez más la destruyeron los lombardos, en 590. Hoy, Aquilea, provincia de Udine, región de Friuli-Venecia Giulia, Italia.
 
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