Homosexualidad
En el mito griego los dioses tienen relaciones homosexuales tan desinhibidas como las heterosexuales. Los poetas cantaban los amores de hombres y muchachos desde el principio del arcaísmo. Los artistas pintaban con frecuencia a hombres mayores realizando actos de carácter sexual hacia hombres jóvenes. La bisexualidad se consideraba perfectamente natural entre las clases más ricas y de la sociedad clásica y no había en ello nada que ocultar o de qué avergonzarse. Las relaciones entre hombres y mujeres se entendían como destinadas en primer lugar a la procreación, mientras que las que tenían lugar sólo entre hombres eran con frecuencia mucho más apasionadas. Estas últimas también podían ser un medio para desarrollar una carrera política y Platón las idealizó. Sin embargo, la prostitución masculina suponía la pérdida de la ciudadanía en Atenas y los homosexuales fueron blanco favorito de las bromas de Aristófanes. En Roma, la homosexualidad no era rara y estaba bien vista sólo con esclavos y con prostitutos. La homosexualidad con prostitutos parece ser que era habitual en la Roma republicana; de hecho, el 25 de abril se celebraba la fiesta de los prostitutos, y el 26 de abril la de las prostitutas. Eran un producto de lujo por el que se llegaba a pagar mucho dinero. En el siglo II hubo un cambio de actitud y un rechazo hacia las prácticas más llamativas de épocas anteriores, sin duda por influencia de la religión judeocristiana. Posteriormente la Iglesia condenó la homosexualidad. Ver, Matrimonio griego, Pederastia, Lex Scantinia, Sodoma y Gomorra.

