Heredium

(Heredad). En la antigua Roma, era el nombre que se le daba a una finca rústica cuya extensión mínima fuera de veinte yugadas, es decir cinco hectáreas y cuarenta centiáreas. Este patrimonio que pasaba de padres a hijos es el origen de la herencia. Parece que se componía de una casa con su jardín, un cercado para el ganado, las tumbas de los antepasados y cierta extensión para el cultivo. Algunos creen que el "heredium" era la única tierra que en los orígenes romanos pertenecía a la propiedad privada del "pater familias", que la transmitía a su heredero.
 
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