Joyería

La mayor parte de las joyas griegas conservadas proceden de contextos funerarios y son brazaletes, botones, diademas, pendientes, collares, broches, anillos, etc.. El oro se ha conservado mejor que cualquier otro metal, aunque también se utilizaba la plata, así como materiales menos valiosos tales como el bronce, el hierro y el estaño. La mayor parte de las técnicas, tales como la filigrana, granulación, entalle, repujado, se adquirieron sin ninguna duda del contacto con Egipto y Mesopotamia. Nuestro conocimiento de la joyería antigua se completa con las referencias que aparecen en literatura e inscripciones, especialmente en los inventarias de los templos en cuyos listados de ofrendas las joyas siguen un desarrollo similar a los que se refieren a otras artes, variando desde las formas simples y estilizadas hasta los diseños más complejos y realistas. Los modelos helenísticos conformaron la joyería del mundo romano, en donde la simplicidad caracterizaba el gusto exquisito durante el Alto Imperio. Los niveles de artesanía decayeron, pero los efectos de color se lograron mediante el uso de piedras diferentes. Escritores tales como Petronio y Plinio el Viejo polemizaban contra la depravación moral simbolizada en los metales preciosos, las gemas y ungüentos que entonces estaban de moda entre las clases provinciales y de libertos. En el Bajo Imperio tanto los hombres como las mujeres acostumbraban a llevar cinturones pesadamente enjoyados, así como hebillas y broches de considerable esplendor. Ver, Vestido, calzado y complementos, Vestido.
 
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