Judicial

Procedimiento griego. El procedimiento judicial más antiguo era el arbitraje, el dirimir voluntariamente las disputas por un juez o jueces escogidos de entre los ancianos o nobles. Esto precede la emergencia de la ley escrita en el siglo VII a.C. (Ver, Dracón, Zaleuco) , que impuso controles sobre los jueces mediante la regulación de procedimientos y penas. En algunos estados la administración de justicia estaba en manos de magistrados o del consejo y la asamblea en algunas ocasiones también tenía poderes judiciales limitados. Pero incluso en las oligarquías los tribunales formados por jurados parecen haber sido la norma, aunque su composición podía variar mucho. Aunque los estados tenían cierta capacidad de iniciativa para perseguir los delitos, encarcelar y aplicar penas, incluida la de muerte, cuando sus intereses estaban en juego, la detección y persecución de la mayor parte de las ofensas era de incumbencia de los particulares que podían preparar el caso (incluso las pruebas) y presentarlo ante los tribunales. Los griegos no tenían abogados o policías profesionales y los litigantes se apoyaban en los amigos, patronos u oradores, por ejemplo. Los procedimientos en que estaban implicados ciudadanos de estados diferentes estaban regulados con frecuencia por convenciones establecidas (symbola o symbolai), especialmente en los casos que se referían a comercio y a contratos, aunque en el siglo V Atenas ordenó la remisión de muchos casos de los tribunales de las ciudades aliadas a Atenas por razones políticas. El arbitraje siguió siendo importante en las disputas privadas y era el único medio eficaz para resolver disputas interestatales de forma pacífica, aunque era dificil de aplicar. Por el contrario, entidades supranacionales como la Anfictionía Delfica o la Liga de Corinto podían aplicar sanciones militares. Ver, Derecho Ateniense.
 
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