Calendario caldeo
La antigua Mesopotamia, Babilonia, Asiria, Caldea, tuvo una civilización floreciente de la que existen testimonios que remontan a 4.000 años a.C.. Los caldeos, con los que identificamos la totalidad del pueblo babilonio, alcanzaron un alto grado de conocimiento astronómico, que fue aprovechado en gran medida por los griegos. Conocían los movimientos del Sol, la Luna y de los cinco planetas principales, así como los eclipses y equinocios. Fueron los primeros en dividir la circunferencia en grados, minutos y segundos y el día en 12 horas dobles, teniendo una hora 60 minutos y cada minuto 60 segundos. Distribuyeron la eclíptica en 12 partes iguales estableciendo el Zodíaco, cuyas figuras son también de origen caldeo. Para los caldeos el año tenía 360 días repartidos en 12 meses de 30 días cada uno. Como no ajustaba al año solar verdadero, cuya duración habían medido, agregaron cada seis años un mes y como no era suficiente introdujeron otro a intervalos más grandes. Los meses estaban divididos en cuatro semanas de siete días, que comenzaban el 1, 8, 15 y 22. Añadían al final dos días fuera de serie. El comienzo del año fue establecido inicialmente en el equinocio de otoño y posteriormente en el de primavera. Los días de la semana recibieron los nombres del Sol, la Luna y los cinco planetas conocidos, en un orden que tenía en cuenta la importancia de cada uno de los astros, comenzando por el Sol y la Luna. A continuación los planetas aparentemente más próximos a cada uno de ellos, Nergal (Marte) y Nabu (Mercurio) seguidos de Bel (Júpiter) e Ishtar (Venus) que consideraban los más cercanos al Sol y la Luna. El último, Ea (Saturno), era el día de reposo.

