Barcino

Nombre latino de un asentamiento ubicado al noreste de la península Ibérica que corresponde con la ciudad actual de Barcelona. Su historia se extiende a lo largo de 4.000 años, desde finales del Neolítico, con los primeros restos hallados en el territorio de la ciudad hasta la actualidad. El sustrato de sus habitantes aúna a los pueblos iberos o layetanos, cartagineses, romanos, judíos, visigodos, cristianos, y musulmanes. Los orígenes de la ciudad son confusos. Antes de la conquista romana de la península Ibérica, el área del llano de Barcelona y áreas colindantes conserva restos de finales del Neolítico y principios del Calcolítico. Posteriormente se desarrolló la cultura de los layetanos, un pueblo ibero. Se tiene constancia dos poblaciones vecinas, Barkeno, situada sobre el monte Táber (Ciutat Vella) y Laie o Laye o Laiesken, cuya localización se cree en las faldas de la montaña de Montjuïc (siglos III y II a.C.), con cierta actividad comercial. Al parecer también hubo un pequeño establecimiento griego, de nombre Kallipolis, aunque no está clara su localización. Se han encontrado dos cecas de ese período. Entre los siglos III a.C. y II a.C, circularon dracmas de imitación emporitana con la leyenda ibera Barkeno. Laiesken acuñó también monedas que prevalecieron durante el primer período romano. Durante la Segunda Guerra Púnica, los cartagineses liderados por Aníbal Barca, ocupan la población en el trascurso de su marcha hacia los Pirineos, habiendo traspasado el Ebro, que era hasta entonces el límite de dominio cartaginés. En muchos casos, esta ocupación (218 a.C.) es señalada como fecha de fundación de la ciudad. Desde el año 218 hasta el siglo I a.C. la información es escasa. La entrada de Roma en la península Ibérica para contrarrestar el poder de los cartagineses, acabó por devenir en el inicio de la conquista que duraría hasta el 19 a.C., año en que Augusto daría por concluido el control de la península. La prolongación de esta conquista se debió a la fuerte resistencia que expusieron los pueblos del interior y del norte (Guerras Cántabras). Las ciudades ya dominadas del noroeste peninsular sirvieron de base para llevar a cabo la empresa. Barcino se benefició de estos hechos aunque con discreción bajo la superioridad de otras ciudades como Tarraco o Caesaraugusta. Durante el control de Roma por Augusto se formaliza el nombre de Barcino, forma reducida de la oficial Colonia Faventia Julia Augusta Pia Barcino o la más comúnmente extendida Colonia Julia Augusta Faventia Paterna Barcino, y es con el nombre de Barcino que aparece en el célebre mapamundi de Claudio Ptolomeo. La mención de Colonia hace referencia a una ciudad fundada para distribuir tierras entre los soldados romanos retirados del ejército, en este caso, tras las guerras cántabras. Era también conocida en forma reducida como Colonia Faventia (Plinio el Viejo). El geógrafo romano Pomponio Mela, hace referencia a la población entre otros pequeños poblados de la zona bajo la sombra de Tarraco. El papel estratégico de Barcino, punto de llegada de los grandes ejes norteño (ramal de la Vía Augusta) y mediterráneo, otorgó a la ciudad desde muy pronto un activo desarrollo comercial y económico y desde muy pronto también disfrutó de exención de impuestos. En la refundación de Augusto, Barcino toma la forma urbana de castrum inicialmente y oppidum después, con los habituales ejes y un espacio central o foro asentado sobre el montículo Mons Taber (25 m), ya ocupado por la presencia layetana. El conjunto estaba amurallado, con un perímetro de 1,5 km y protegiendo un recinto de 12 Ha. El máximo esplendor de la época romana se dio durante el siglo II, con una población que debía oscilar entre los 3.500 y 5.000 habitantes. La población ascendió a entre 4.000 y 8.000 habitantes durante el siglo III. La principal actividad económica era el cultivo de tierras circundantes, especialmente la vid, que tenía buena fama y se exportaba a otras áreas del imperio como la Galia, Italia, el norte de África e incluso en la frontera germánica. Por el valor de los restos arqueológicos, tamaño del templo, abundancia de esculturas, mosaicos, ánforas, se ha determinado que los habitantes gozaron de un buen nivel de vida. Sin embargo, la ciudad no dispuso de teatro, anfiteatro ni circo. )o()o( SISTEMA DE GOBIERNO )o( El gobierno de la ciudad seguía las formas que el imperio y la provincia otorgaba a las colonias de la misma época, con un poder bastante autónomo. El municipio tenía jurisdicción sobre la ciudad en sí (urbs), y el área rural que la rodeaba (territorium). Las clases sociales, tan arraigadas en la antigua Roma, se podían dividir entre ciudadanos (cives), aquellos nacidos en la ciudad o que habían obtenido la ciudadanía; domiciliados sin ciudadanía (incolae), residentes transitorios (hospites) y esclavo sin derechos. Ciudadanos y domiciliados pagaban impuestos municipales, aunque sólo los plenos ciudadanos podían ejercer puestos de gobierno. Solo a partir del año 212, tras la aprobación de la Constitutio antoniniana de Caracalla, los domiciliados y resto de hombres libres de las provincias podían ejercer derechos de ciudadanía. La curia municipal (ordo decuriorum), formada por un centenar de miembros (curiales), era una asamblea que trataba todos los aspectos de poder de la ciudad (políticos, administrativos, judiciales). La curia se renovaba cada 5 años, aunque para poder ejercerla se requería ser un hombre libre, poseer patrimonio... Dos representantes presidían la curia por un año, y disponían de poder civil, criminal y hasta militare. Los ediles vigilaban las calles e instituciones públicas. Otros funcionarios, elegibles cada 5 años, se encarcaban del censo, patrimonios, finanzas, cultos ordinarios (sacerdotes o pontífices) o imperiales (sevires augustales) entre otras actividades. )o()o( MURALLAS )o( Como ciudad de origen castrense, la fortificación de la plaza se protegía mediante una muralla. La primera muralla de Barcino, y primera de Barcelona, de fábrica sencilla, se comenzó a construir con la denominación de Colonia en el siglo I a.C.. La primera muralla tenía pocas torres, sólo en los ángulos y en las puertas del perímetro amurallado. Las primeras incursiones de francos y alamanes a partir de los años 250, suscitaron la necesidad de reforzar las murallas. Bajo el mandato en el imperio ya decadente de Claudio II, Barcino inicia la construcción de mejores fortificaciones entre los años 270 y 300. La nueva muralla se construyó sobre las bases de la primera, y estaba formada por un muro doble de dos metros, hasta 8 m en algunos tramos, con espacio en medio relleno de piedra y mortero principalmente. Modernas muestras arqueológicas demuestran que también se utilizó de relleno esculturas, inscripciones y otros elementos arquitectónicos. El muro constaba de 78 torres de unos 18 m de altura, la mayoría de base rectangular (diez con base semicircular situadas en las portaladas). Las obras de mejora fueron de las más importantes hechas durante el Bajo Imperio en la Tarraconense y constituyen una de las causas por las que Barcino tomó relevancia al empezar a compararse con Tarraco. )o()o( FORO )o( El forum era la plaza central dedicada a la vida pública y a los negocios. Se situaba en la confluencia entre el cardus maximus y el decumanus maximus, aproximadamente en el centro del recinto amurallado. En el foro se concentraban las construcciones dedicadas a los negocios, la justicia, las termas o baños públicos, etc, y era el lugar donde las autoridades se reunían en la Curia y la Basílica, etc.. El recinto del foro no ha estado claramente delimitado, pero parece coincidir aproximadamente con la actual plaza de San Jaime. )o()o( TEMPLO )o( El templo de Barcino estaba dedicado a Augusto, primer emperador y fundador de la Barcino romana. Fue construido pocos años después de la fundación de la ciudad, probablemente a principios del siglo I. Era un edificio de planta rectangular, sobre podium, hexástilo y períptero, de unos 35 m de largo por 17,5 de ancho, unas dimensiones considerables para la ciudad. Entre la columnata de orden corintia se situaba la cella, un habitáculo que contenía la imagen o escultura del emperador Augusto, accesible desde el foro. Las ceremonias no se hacían en el interior del templo sino en el exterior, en el mismo forum, hacia la fachada principal del templo. Parece que, además del Templo de Augusto, el conjunto estaba presidido por uno o dos templos menores más. )o()o( ACUEDUCTOS )o( Dos acueductos conducían las aguas hacia Barcino. Uno de ellos traía el agua que caía desde Collserola, al noroeste, y otro desde el norte, tomando agua del actual río Besós. Ambos acueductos se unían enfrente de la puerta decumana de la ciudad, orientada hacia el noroeste, y actual plaza Nova. El agua era utilizada tanto para usos domésticos como para los baños públicos, que exigía gran cantidad de este recurso. Una red de cañerías y alcantarillado expulsaba el agua sobrante hacia el mar. )o()o( NECRÓPOLIS )o( Se han hallado varios conjuntos de tumbas o necrópolis en el exterior del área amurallada, tal como era costumbre en la época. La necrópolis más importante descubierta cuenta con más de 70 tumbas de los siglos II y III, en la vía que se dirigía al Valles. En la plaza de la Vila de Madrid están expuestos los restos de aras, estelas y cupas dispuestas a ambos lados de una vía sepulcral romana descubiertas casualmente en 1954. )o()o( CRISTIANISMO )o( Las primeras comunidades cristianas comenzaron a establecerse pronto en la región. En 259 se creó la diócesis de Tarraco. En Barcino, hay constancia de una primitiva comunidad y obispo propio entre 260, primeras incursiones francoalamanas ca. 270, y principios del siglo IV, cuando surgen las veneraciones a cristianos martirizados durante la persecución de Diocleciano. Es el caso de san Cucufato (Sant Cugat), personaje de origen africano que había estado evangelizando en varias áreas de la actual Cataluña (Barcino, Egara, Illuro, Emporion) y que fue asesinado alrededor del Castrum Octavium, actual Sant Cugat del Valles. Otras veneraciones, como sobre el martirio de santa Eulalia o san Severo, son de referencias más confusas; la santa Eulalia de Barcino parece ser un desdoblamiento de la santa Eulalia de Emerita Augusta. No es hasta el Edicto de Milán, en 313, que se dejó de perseguir y sancionar creencias ajenas al Imperio, especialmente el cristianismo. Cabe suponer alguna comunidad judía estaba establecida en la ciudad durante el siglo IV. Caracalla permitió a partir de 212 la libertad para construir edificios de culto de judíos en el Imperio al considerarles ciudadanos. Algunos hallazgos en la Sinagoga Mayor de Barcelona, hacen creer en un templo primitivo judío en el mismo emplazamiento, y posiblemente afirmar que se trataría de la primera sinagoga de la península Ibérica, segregada de actividades propiamente cristianas. El primer obispo conocido de Barcino fue Pretextato (Pretextat), que en el año 347 asistió al sínodo antiarriano de Sárdica o Serdica, actual Sofía, Bulgaria, con Osio (Hosius) de Corduba. Le siguió el obispo Lampi (393-400). En esta época se inició la construcción de un templo paleocristiano, la basílica de la Santa Cruz, origen de la actual catedral. Parece ser que el siglo IV fue una época tranquila y de paz. Por las necrópolis se ha establecido que la ciudad amurallada estaba bastante poblada. Se deduce un buen nivel económico por los escritos del obispo Paciano (o Paciá). Posteriormente conocido como san Paciano, dirigió la diócesis entre el 360 y 390, y es conocido por sus escritos contra los errores de los noviciados y sobre el bautismo y la penitencia. El obispo también advirtió de los peligros morales de una vida demasiado lujosa y cómoda, y de practicar ritos paganos en fin de año. A finales de siglo los municipios bajo el poder de Roma comenzaron a perder poder, en demanda del Imperio de más recursos económicos, lo que finalmente derivó en la ruralización de parte de la población y un moderado autogobierno de la ciudad. Finalmente, tras la muerte de Teodosio I (379-395), se sucede la separación definitiva del imperio romano en dos, el Imperio Romano de Oriente y el Imperio Romano de Occidente. Teodosio I convirtió el cristianismo en la religión oficial del estado. )o()o( VISIGODOS )o( El inicio del siglo V representó el principio de la ya dificil existencia del Imperio romano de Occidente. Los visigodos, una rama de los pueblos godos, irrumpieron en el Imperio primero por los Balcanes y posteriormente se afincaron hacia oeste. Otros pueblos bárbaros, como los vándalos, los suevos y los alanos entraron a la península Ibérica por el Pirineo oriental en 409, tomando varias provincias del oeste y sur de la Hispania. Posteriormente, al mando de Alarico, los visigodos saquearon Roma en agosto de 410. El sucesor de Alarico, su hermanastro Ataúlfo, arriano, se casó con Gala Placidia en 414 tras haberla secuestrado en Roma y dirigió a los visigodos entre 410 y 415. Tras el saqueo de Roma, los visigodos se asentaron al sur de la Galia, pero con la constante presión de los ejércitos romanos (410-414, derrota en Narbona) tuvieron que cruzar los Pirineos, entraron en la Tarraconense y establecieron en Barcino una modesta corte. La capitalidad apenas duró unos meses, pues Ataúlfo murió asesinado en su palacio de la ciudad por el esclavo Dubius de Sigerico o Barnolfo, enemigo de Ataúlfo. Le siguió Sigerico (por 7 días) y después Walia. Hacia 416 se les permite entrar en Hispania para controlar a los otros pueblos bárbaros establecidos, en calidad de foederati de Roma. Walia reconquistó gran parte de la Hispania por lo que el emperador Flavio Honorio permitió a los visigodos, bastante romanizados ya, o "civilizados", acceder a la Aquitania y la Gallia Narbonensis a partir de 417 para establecerse en su territorio. Wallia estableció corte estable en 417 en Tolosa. Algunos usurpadores de Roma, como Máximo de Hispania (409-411 y/o ca. 418-422) contra Honorio y Sebastián (444), escogieron como capital Barcelona. Máximo llegó a acuñar moneda de carácter imperial (y no provincial). Durante el reinado de Eurico (466-484), se declara el reino de los visigodos independiente de Roma. Finalmente, tomó la Tarraconense (470-475), y forzó con Odoacro deponer al último emperador romano de Occidente, Rómulo Augústulo en 476. A la muerte de Alarico II luchando contra los francos en 507, su hijo ilegítimo y sucesor Gesaleico replegó su reino y lo concentró en Hispania. Su reino duró hasta 511 e hizo capital del territorio a Barcelona. Le sucedió Amalarico y la regencia de Teodorico el Grande que establecieron corte en Narbona. Su sucesor, Teudis, volvió a establecer la corte en Barcelona, hasta el año de su muerte en 548. Finalmente, tras sedes poco estables, Leovigildo fijó capital estable en Toledo en 573. Una rebelión iniciada por el duque Paulo por hacerse con el poder a título de rey en Narbona en 673 incluyó aproximadamente los territorios de Septimania y Cataluña, y por tanto, Barcelona, aunque fue apaciguada por el rey visigodo Wamba. Su reinado duró hasta 680 y le siguió Ervigio que reformó el Liber Iudiciorum y promulgó reformas contra los judíos. El estado visigodo se derrumbó con el desembarco musulmán de Gibraltar en 711. )o()o( LA CIUDAD DURANTE EL PERÍODO VISIGODO )o( Ya desde el final del imperio la ciudad había destacado en la Tarraconense, y, parece que tuvo bastante importancia entre los visigodos por establecer corte y capital en varios períodos (Ataúlfo, Máximo, Gesaleico, Teudis). Las causas parecen ser la fortaleza de su muralla, los ejes de comunicaciones y un posicionamiento fronterizo de la Hispania, cercano de la Galia y de los ostrogodos en los territorios que iban quedando del Imperio en la actual Italia. En general, el período visigodo en Barchinona es bastante desconocido. Parece que la ocupación del territorio por los visigodos fue pacífica y que los ciudadanos no abandonaron la forma de vida romana y paleocristiana de forma agresiva, en parte porque los visigodos también estaban bastante romanizados. En la ciudad, los visigodos no constituyeron una población importante, y solo ocuparon puestos de poder como la guarnición militar y las autoridades. Estas autoridades fueron el conde (comes civitatis), y su vicarius que ejerció el poder civil y militar tanto en la ciudad como en el territorium (considerado un área mayor que el territorium romano) y el obispo, responsable del ámbito religioso. Se considera un período de prosperidad económica especialmente a finales del siglo VI, debido a la influencia que mantuvo y a las monedas acuñadas en la ciudad. Fue ceca de Leovigildo, de monedas de oro de imitación bizantina y de otros sucesores hasta Witiza, que derivadon en monedas propiamente visigodas. Los primeros visigodos que ocuparon la ciudad eran arrianos, mientras que la ciudad, por tradición hispanorromana era católica. A los indígenas se les toleró la religión, aunque les obligaron a trasladarse de su templo mayor, la Basílica para oficiar en la iglesia de San Justo. Los visigodos transformaron la basílica en catedral arriana. Incluso durante el obispado de Nebridi se celebró un concilio católico de la provincia eclesiástica de la Tarraconense (540). Leovigildo persiguió a los católicos para convertirlos en su fe arriana aunque posteriormente su hijo Recaredo hizo de la religión católica la oficial del territorio visigodo (589). Un Segundo Concilio católico se celebró en Barchinona en 599 en la Iglesia de la Santa Cruz, bajo el obispado de Ugern. Hay pocos restos del período visigodo, en que la ciudad se mantuvo intramuros. Se conocen restos de un palacio edificado en el siglo V sobre el antiguo foro romano, posteriormente palacio episcopal. Otro palacio, tal vez donde fue asesinado Ataúlfo, se descubrió bajo la actual Sala del Tinell, en la actual Plaza del Rey (Ciutat Vella), donde también se descubrió una necrópolis de la época (siglos VI-VII). También es posible ver la planta de la basílica paleocristiana del siglo IV, junto a la catedral actual. Durante el período se hablaba un latín vulgar, posiblemente con pequeñas variantes autóctonas y hebreo por parte de los judíos. Varias leyes y ordenanzas atentaron contra la población judía durante la época visigoda; en algunos momentos, según el rey, se prohibieron matrimonios con cristianos, se obligó a que fueran bautizados, escarnio público o desprovistos de sus propiedades. Incluso durante el reinado de Wamba (672-680), la población judía debió ser considerable como para demandar al rey un edicto de expulsión de los sefardíes. Durante el período visigodo el nombre de la ciudad toma diversas formas, surgidas de la voz latina Barcino. Siguiendo las declinaciones latinas, se encuentran textos con las grafías Barcinone, Barcinonem, Barcinonam, Barcinona. En ocasiones aparece con una hache intercalada. Así, aparece como Barchinona, Barchinonam, Barchinone. Con el tiempo, las declinaciones fueron desapareciendo pero se mantuvieron esas formas, en detrimento de la original romana Barcino como nombre de la ciudad. Actualmente, para referirse a aquel período de la ciudad, suele referirse también por el genérico Barchinona. Hoy, Barcelona, comunidad autónoma de Cataluña, España. )o( MITOLOGÍA.- Dos leyendas principales dan cuenta del origen de la ciudad. La de origen romano atribuye la fundación a Hércules, 400 años antes de la fundación de Roma. En esa versión, Hércules, tras el cuarto trabajo, se une a los argonautas liderados por Jasón a la búsqueda del vellocino de oro, cruzando el Mediterráneo mediante nueve navíos. Una tormenta dispersa la flota cerca de la costa catalana, aunque consiguen reagruparse todas excepto una nave. Jasón encarga a Hércules la búsqueda del noveno navío. Encontró el naufragio de la barca nona junto a una suave colina (Montjuïc). A los tripulantes les agradó tanto el lugar que con la ayuda de Hércules y Hermes fundaron una ciudad con el nombre de la barca nona, Barcanona. Esta historia representa una variación del mito original en el que el vellocino se encontraba en la Cólquida, un territorio situado en el Cáucaso y actualmente parte de Georgia. Acorde a la adaptación mitológica romana de Heracles a Hércules, se relocalizan los hechos a la vertiente occidental del Mediterráneo. La leyenda del origen cartaginés otorga a Amílcar Barca, padre de Aníbal, la fundación de la ciudad, hacia el 230 a.C. con el nombre de Barkenon, Barcelino o Barci Nova en relación a su linaje. Esta etimología también es referida a menudo respecto a Aníbal Barca. Otra versión relaciona ambas leyendas mediante una fundación de Hércules y una reconstrucción posterior por parte de Amílcar. En cualquier caso, estos orígenes se han basado en conjeturas sin base arqueológica ni histórica, propuestos por crédulos historiadores medievales del siglo XV como Pere Tomic o Jeroni Pau. El origen etimológico está bien fundamentado en el topónimo layetano e ibérico y defendido por lingüistas y etimólogos de renombre como Joan Coromines.
 
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