Música griega
La música en el mundo griego era más que una importante forma de arte. Era una parte integral de la vida y un rasgo esencial de la religión, el entretenimiento, la literatura y los ritos de paso. Se componían himnos para acompañar ceremonias de matrimonio, cosecha, vendimia y muerte. Ninguna reunión social tenía lugar sin una canción o alguna otra representación musical. Los concursos musicales eran tan importantes como los atléticos en las grandes fiestas religiosas. Casi toda la poesía épica o lírica y los coros en la tragedia y la comedia, se escribía originalmente para ser cantada y bailada. Incluso el guerrero y el atleta se entrenaban al son de las flautas. Los filósofos resaltaban el valor de la educación musical por su contribución al logro de un buen carácter y de la rectitud moral. Había músicos profesionales, pero alguna clase de capacidad musical era la norma entre los ciudadanos en la sociedad clásica. En Atenas, el epíteto mousikos "de las musas", era sinónimo de tener buen gusto. Hasta la mitad del siglo V a.C. Esparta era el centro musical de Grecia y se dice que Terpandro fundó allí una escuela de música. Se enseñaban a tocar dos instrumentos, la flauta y la lira, y se esperaba del músico que fuese bueno como solista y como acompañante. El más importante concurso musical en los Juegos era cantar con la lira ceremonial de siete cuerdas. Los registros musicales conservados son muy fragmentarios, pero sugieren que el ritmo siempre estaba al servicio del metro. Algunos detalles de la estructura de la música griega proceden de un tratado parcialmente conservado y fechado en el siglo IV a.C. sobre la teoría musical, obra de Aristoxeno de Tarento.

