Navegación
Tanto el comercio como los viajes en Grecia eran fundamentalmente marítimos, pero los griegos no eran buenos marineros. No tenían instrumentos de navegación, sus barcos eran pequeños y sus habilidades y sentido náuticos eran rudimentarios. La estación de la navegación iba de marzo a octubre, aunque Hesíodo, que actúa como portavoz del miedo generalizado al mar, recomendaba que se debería restringir a los cincuenta días que seguían al solsticio de verano. La construcción de faros y puertos artificiales en la época helenística y las descripciones de costas por los geógrafos promovió unas navegaciones más aventureras, como también lo hizo la reducción de la piratería en el siglo I a.C.. Los romanos estaban más dispuestos a navegar y a embarcarse en invierno. La travesía de Puteoli a Alejandría se hacía directamente (algunas veces en sólo ocho días), al igual que la que iba de Egipto a la India aprovechando los vientos monzónicos. La velocidad media de un navío mercante era de tres o cuatro nudos. Ver, Astronomía, Eudoxo de Cícico, Hípalo, Piteas.

