Novela griega

El relato en prosa o novela representa un florecimiento tardío de gran virtuosismo y originalidad. Los críticos literarios antiguos ignoraron el género, quizá porque carecía de gravitas, pero los papiros encontrados muestran su popularidad y proporcionan alguna guía cronológica. El gusto griego por los relatos de aventuras que antecede a toda clase de literatura escrita recibió un nuevo estímulo cuando las conquistas de Alejandro desvelaron una nueva clase de misterios de Oriente y el propio Alejandro se convirtió en el protagonista de todo un nuevo género romántico. Entre tanto, el elemento erótico creció hasta dominar la literatura del período helenístico. El amor y la aventura en el contexto del Cercano Oriente son los ingredientes fundamentales de las primeras novelas. Las cinco novelas que se conservan de los primeros cuatro siglos d.C. influyeron muchísimo en la literatura bizantina y más tarde en la europea. Quereas y Calirroe, de Caritón (siglo I a.C. o d.C.), en la que la acción salta de Siracusa a Babilonia, es la primera, pero la manipulación de una complicada trama indica que el género ya estaba bien desarrollado. Se enriqueció más por obra de Jenofonte, Longo y Aquiles Tacio en el siglo II y de Heliodoro en el III o IV. Su lenguaje y erudición sugieren la conclusión de que las novelas se escribieron para que fuesen leídas por intelectuales. Ver, Evémero.
 
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