Hapi

o Hep o Hapy. Así denominaban los egipcios a la periódica inundación del Nilo con la que se fertilizaba y daba vida a la tierra. Por donde no alcanzaba la riada, no había vegetación. Por ello a la inundación (Hapi) se le consideró una parte del océano primordial que rodeaba y vivificaba el mundo. Hapi no tenía templo pero vivificaba y mantenía la vida de los dioses, los hombres y los animales, gracias a sus aguas fecundas. Era representado con forma andrógina, coronado con plantas acuáticas, con vientre y senos femeninos repletos, como signo de su fecundidad y fertilidad. Ver, Cuatro hijos de Horus.
 
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