Burocracia romana
Durante la República el Senado controlaba la administración mediante el nombramiento de magistrados y de gobernadores provinciales. La mayor parte de los funcionarios no estaban asalariados y el control sobre las provincias con frecuencia era azaroso, dependiente de gobernadores que a menudo amasaban fortunas saqueando sus provincias, y de los publicanos, los representantes de corporaciones privadas, con frecuencia también corruptos. Durante el Imperio se supervisaba con más cuidado a los gobernadores profesionales, auxiliados por un personal también profesional, y el control financiero estaba en manos de procuradores independientes. Se estableció un servicio civil regular de manera paulatina. La estructura de la carrera funcionarial de senadores y caballeros se regularizó poco a poco; se mejoró el Servicio postal (cursus publicus), se reformaron las finanzas y se adoptaron medidas contra el arriendo de impuestos. Durante el reinado de Claudio I (41-54) hubo una rápida expansión del servicio civil y de una burocracia centralizada y, especialmente, del secretariado, en el que los puestos con mayor poder estaban en manos de libertos. Adriano (117-138) sustituyó a los libertos por caballeros y estableció para los caballeros la estructura fija de la carrera de la que ya disfrutaban los senadores. Desde entonces los administradores civiles eran servidores públicos más que agentes personales del emperador. Septimio Severo (193-211) redujo el poder potencial de los gobernadores provinciales mediante el procedimiento de subdividir las provincias y de este modo la fuerza de los ejércitos que estaban a sus órdenes directas. Más adelante se utilizó cada vez más a comandantes legionarios y gobernadores de origen ecuestre sobre los de procedencia senatorial, en especial en tiempo de Galieno, comenzando una separación de las administraciones civil y militar que las reformas de Diocleciano casi llevaron a su fin. Diocleciano subdividió todavía más las provincias y Constantino I completó la transformación. Entonces los Prefectos Pretorianos en vez de actuar como enviados imperiales pasaron a ser administradores civiles de zonas específicas del Imperio.

