Faleco
(siglo IV a.C.). General focense, probablemente hijo de Onomarco y sobrino de Failo, a quien sucedió como gobernante de Fócide, en un principio bajo la vigilancia de Mnaseas de Elatea y al morir este al poco tiempo Faleco asumió directamente el mando del ejército (351). Combatió contra los beocios con suerte alterna, sin acontecimientos decisivos dado el cansancio general en uno y otro bando. En el año 347 fue acusado de utilizar los tesoros del templo en su propio beneficio y removido del cargo, siendo designado en su lugar un colegio de tres miembros que se dedicaron a asolar Beocia. Los beocios acudieron entonces a Filipo II de Macedonia y los focidios a Atenas y Esparta, que se dispusieron a ocupar las Termópilas para cerrar el paso a Filipo (346). Pero mientras tanto la situación cambió: Faleco, que había conservado un ejército de mercenarios, retomó el control, se negó a entregar las Termópilas y habiendo llegado a un acuerdo con Filipo, permitió a éste la entrada en Grecia central y él se retiró al Peloponeso, favoreciendo que se tramitara la paz de Filócrates. A partir de entonces Faleco se convirtió en jefe de mercenarios, sirviendo primero en Tarento y luego en Creta, donde murió quemado en un accidente delante de Cidonia (ca.345).

