Valerio Potito
Lucio (Lucius Valerius Potitus) (siglo V a.C.). Estadista y cónsul romano en el año 449 a.C.. con Marco Horacio Barbato. Dionisio dice que era nieto del gran Publio Valerio Publícola, y un hijo del cónsul del año 475 a.C., Publio Valerio Publícola, quien, durante su segundo consulado (460 a.C.), resultó muerto en el asalto al Capitolio, que había sido acupado por Apio Herdonio, y, por lo tanto, también se le conoce bajo el nombre de Lucio Valerio Publícola Potito. No obstante, se cree que es más probable que fuese hijo o nieto del cónsul del año 483 a.C. Lucio Valerio Potito, debido a que en primer lugar, Livio, Cicerón, y Dionisio, invariablemente le dan el apellido de Potito, y nunca el de Publícola, y en segundo lugar, porque la gran popularidad de Potito naturalmente dará origen a la tradición de que era un descendiente directo de dicho miembro de la gens, que tuvo un destacado papel en la expulsión de los reyes. Los anales de la gens Valeria registran que Lucio Valerio Potito fue la primera persona que ofreció oposición a los decenviros. Él y Marco Horacio Barbato figuran como los dirigentes de la rebelión del pueblo en contra de Apio Claudio. Cuando los plebeyos llevaron a cabo la segunda secesión del Monte Sacro, él y Horacio fueron enviados por el Senado, como los únicos miembros capaces de negociar las condiciones de la paz. En esta misión tuvieron éxito, el decenvirato fue abolido, y los dos amigos de la plebe, Valerio y Horacio, fueron elegidos cónsules en el año 449 a.C.. Su consulado es memorable por haber dictado las leyes llamadas Valerio-Horacianas que reconocían la sacrosantidad de los tribunos, hacían vinculantes para el pueblo los plebiscita y garantizaban el derecho de apelación de los ciudadanos (provocatio). Después de la promulgación de estas leyes, los cónsules procedieron a marchar contra los enemigos de Roma. Los habitantes acudieron masivamente a enrolarse en los ejércitos consulares, y lucharon con entusiasmo bajo sus órdenes. En consecuencia; Valerio derrotó a los equos y volscos, Horacio a los sabinos, y ambos ejércitos regresaron a Roma cubiertos de gloria. El Senado, sin embargo, se negó a concederles el triunfo. En el 446 a.C. Valerio fue elegido por las centurias como uno de los cuestores parricidii.

