Alcíone
Pantano situado cerca de Corinto por donde pretendían los de Argos que Baco descendió a los infiernos para llevarse a Sémele. Después hubo allí un templo consagrado por los oropianos a Anfirao y una fuente con el nombre de este héroe. En aquel paraje se celebraban todos los años sacrificios nocturnos a Baco, de los cuales creyó Pausanias no serle permitido revelar los misterios. San Clemente de Alejandría nos ha dado una idea de este lugar. Dice que ignorando Baco el camino de los infiernos, preguntó a cierto hombre llamado Procimno, quien exigió una recompensa por ello. Baco accedió, reservándose únicamente satisfacerla a su vuelta. Cuando regresó ya no existía Procimno, y entonces el dios en satisfacción de lo que había ofrecido, cortó una rama de higuera en forma de falo cerca de su tumba, se sentó encima y esta operación pasó a ser después ceremonia religiosa.

