Lámparas

La luz era suministrada por sencillas lámparas de aceite. Tenían la forma de un pequeño depósito circular de combustible con una boquilla para apoyar una mecha y a veces una empuñadura. En su mayoría estaban hechas de terracota, cerámica o bronce. En la Grecia clásica no estaban decoradas, pero a partir del siglo III a.C. se añadieron relieves modelados. En el siglo I los artífices italianos comenzaron a producir lámparas de volutas con partes superiores en forma de platos y variantes de éstas se copiaron a lo largo de todo el Imperio. Las lámparas más finas, algunas veces reproduciendo trabajos de escultura afamados, se producían en Atenas y Corinto en la primera mitad del siglo III. Los antiguos las empleaban para tres usos distintos: en los templos para los actos religiosos, en las casas para las bodas y para los festines y en los sepulcros. Los antiguos consagraban lámparas a sus divinidades y hasta a sus héroes. Casi todos los libros de la antigüedad, como el Museum Romanun, de la Chausse, las antigüedades del Herculanum, y diferentes colecciones grabadas por Bartoli y comentadas por Bellori, presentan una multitud de ellas cuya elegancia en la forma y cuya hermosura se debe en gran parte a los símbolos de que están adornadas. Así por ejemplo la lámpara de Júpiter está coronada del águila teniendo un rayo. La de Vesta ofrece la figura de esta diosa, la del Sol está adornada con un grifo alado entre dos columnas. Uno de los pies del animal hace mover una rueda, como para indicar que el movimiento circular del sol es el que conserva y reproduce todas las cosas. Las columnas son el símbolo quizás de los trópicos, de los equinoccios y los solsticios. Una lámpara de Leda ofrece la cabeza de ésta, formando las asas dos cabezas de cisne. Una de Palas victoriosa, ofrece la estatua de ésta formando las asas dos cabezas de cisne. Otra lámpara recuerda los amores de Júpiter con la misma Leda y con Europa. Está adornada de dos figuras enteras de cisne, y de dos figuras de toro. Una de Palas victoriosa, ofrece la estatua de este dios sobre el umbral de la puerta de su templo, teniendo un ramo de olivo en la mano con esta inscripción: Palladi Victrici. Se ve una lámpara de Neptuno todo entero formado del cuerpo de un caballo. Una lámpara consagrada a Pegaso, muy notable, está coronada con la figura de este caballo dios, entre dos ninfas coronadas de juncos, una de las cuales tiene una botella y la otra le presenta una concha llena de agua, o de los vapores del rocio. Tiene a sus pies dos máscaras escénicas, y en medio de ella se ve grabado un cepo con una uva. Muchas de las lámparas de Sileno están formadas de la cabeza de este dios campestre, coronada algunas veces de pámpanos y de su boca abierta, sale la mecha encendida. Una lámpara de Venus está hecha bajo la forma de paloma. Otra consagrada a Diana de Éfeso presenta una media luna en la extremidad del asa con una inscripción. En una lámpara de Pan está representado este dios con cuernos y adornado de diferentes cabezas de aves terrestres y acuáticas que parecen salir de sus cabellos y de su barba. Otra lámpara consagrada al genio del invierno, está adornada con una cabeza de ánade. Apolo la tenía figurada con un cuerpo de cisne, símbolo de la adivinación. El cardenal Alejandro Albani poseía una lámpara consagrada a Esculapio adornada con dos serpientes entrelazadas que formaban el asa. Se conserva también una lámpara circular de doce mechas, símbolo del Zodíaco. Ver, Fuego, Lámparas inextinguibles.
 
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