Magistrados griegos
Los magistrados representan una forma de transición natural desde la monarquía, separando las funciones religiosas, judiciales y militares de los reyes en los distintos estados. A medida que las ciudades se hicieron más grandes y más complejas, los magistrados se hicieron más numerosos y más especializados, en especial las finanzas se hicieron importantes. En relación con ello la multiplicación del número de magistrados para formar equipos y la limitación de la duración del ejercicio del cargo servía para restringir sus poderes. La responsabilidad pudo además verse reforzada, especialmente en una democracia, por un proceso de examen antes de comenzar a ejercer las funciones y al salir del cargo, mientras que en una oligarquía la presión de los pares ejercida desde el consejo permanente sería una influencia moderadora. Normalmente se escogía o elegía a los magistrados por sorteo, a veces de entre los integrantes en una lista más corta previamente elegida. El voto era más normal en las oligarquías, pero también se aceptó en las democracias cuando la función exigía experiencias, por ejemplo, los generales o los magistrados encargados de finanzas. Sin embargo, en Esparta los éforos se escogían mediante el primitivo procedimiento de la aclamación. Dentro del marco electivo, las variaciones constitucionales se reflejaban en calificaciones de nacimiento, riqueza o edad, tanto para el ejercicio de la función como para elegir a quien desempeñarla, en muchos casos los costes que suponía el ejercicio de la magistratura servían como disuasión oficiosa para la mayoría, con excepción de los ricos. En muchos casos un magistrado daba su nombre al año, como el arconte epónimo de Atenas.

