Meteorología

Las descripciones de la superficie de la Tierra, de sus ríos, montañas, océanos y en especial de los fenómenos que ocurrían sobre la tierra (ta meteora), por ejemplo los vientos, lluvia, cometas, meteoritos, trueno y relámpago, arco iris y aureolas, están atestiguados en la literatura griega arcaica. Inicialmente estos fenómenos se explicaban normalmente como causados por la actividad sobrenatural de dioses antropomórficos (Ver, Adivinación). Sin embargo, actitudes racionales empezaron a mostrarse sobre estos asuntos cuando los filósofos jonios comenzaron a explicar terremotos, truenos y rayos, el arco iris, el viento, las nubes y la lluvia como provocados por causas puramente naturales. En su Meteorologica, 1-3, Aristóteles clasifica los temas normalmente considerados como pertenecientes a la meteorología en el mundo antiguo, como a) los fenómenos sobre la Tierra, por ejemplo los cometas, meteoritos (que creía que pertenecían al mundo sublunar), la lluvia y la nieve, el trueno y el relámpago, arco iris y aureolas, y b) asuntos que se encuadraban mejor en la geografía física, como los mares, ríos y terremotos. Nuestras principales fuentes sobre las creencias meteorológicas de los antiguos están en Aristóteles, Estrabón, Lucrecio, Plinio el Viejo, Posidonio, Séneca el Joven, Teofrasto y Ptolomeo.
 
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